La Comisión Europea ha adoptado una recomendación en relación con el traslado de las pérdidas fiscales de 2020 y 2021 a ejercicios anteriores con el fin de facilitar liquidez a las empresas ante la situación económica creada por la pandemia del COVID-19.

La normativa española del Impuesto sobre Sociedades permite compensar las pérdidas fiscales (bases imponibles negativas) generadas en un ejercicio a los ejercicios futuros (de manera que se pagarán menos impuestos en dichos ejercicios futuros), sin límite temporal, pero con ciertos límites cuantitativos, más estrictos en el caso de grandes empresas.

Ahora bien, esta no es la única situación posible. Como constata la Comisión Europea, también cabría trasladar las pérdidas fiscales a ejercicios anteriores y compensarlas con los beneficios fiscales obtenidos en esos ejercicios previos, lo que daría lugar a la devolución de impuestos pagados con anterioridad.

Lo interesante de la Recomendación de la Comisión Europea es la reflexión que realiza sobre la mayor o menor utilidad de cada una de las anteriores alternativas en el contexto económico actual. A este respecto, advierte que, como política, la medida de trasladar las pérdidas a ejercicios posteriores no ayuda con la misma intensidad a las empresas en dificultades, ya que aporta liquidez al contribuyente cuando vuelvan a ser rentables y obtengan beneficios sobre los que pagar impuestos. Por el contrario, trasladar las pérdidas fiscales a ejercicios anteriores resulta mucho más interesante para las empresas afectadas por la crisis, especialmente las pymes, ya que la devolución de los impuestos pagados en esos ejercicios les proporcionaría liquidez cuando más lo necesitan.

Por otra parte, la opción de trasladar las pérdidas a ejercicios anteriores ofrece la ventaja de beneficiar únicamente a las empresas que fueron rentables en los años anteriores a la pandemia. De esta forma, se estaría apoyando a las empresas sanas que sufren dificultades directamente debidas a la pandemia, pero no se gasta el dinero público en tratar de ayudar a empresas privadas que son inviables por causas que nada tienen que ver con la crisis.

Y, por último, el coste de la pérdida de recaudación actual que sufrirían los Estados miembros se compensaría con los mayores ingresos fiscales que se obtendrían en el futuro de las empresas que se mantienen a flote y vuelven a ser rentables y que ya no dispondrían de las pérdidas fiscales ya compensadas.

De acuerdo con todo lo anterior, y basándose en las mejores prácticas, la Comisión Europea recomienda a los Estados miembros que:

Permitan el traslado de las pérdidas fiscales de los ejercicios 2020 y 2021 como mínimo al ejercicio fiscal anterior, es decir, a 2019. A fin de que los contribuyentes puedan compensar la totalidad de sus pérdidas con los impuestos pagados con anterioridad, se podría ampliar el traslado de pérdidas a un máximo de tres ejercicios anteriores, es decir, hasta 2017. En este caso, la medida debería restringirse a las empresas que no sufrieran pérdidas en esos ejercicios previos (2019, 2018 y 2017), para garantizar que las ayudas se destinan a empresas sanas.Respecto a las pérdidas fiscales del ejercicio 2021, sería oportuno que las empresas pudieran solicitar de inmediato y sin necesidad de esperar hasta el final del ejercicio el traslado a ejercicios anteriores de las pérdidas que consideren que vayan a sufrir en el presente ejercicio.Para evitar que estas medidas tengan repercusiones excesivas en los presupuestos nacionales, se recomienda limitar su alcance a un máximo de 3 millones de euros por ejercicio fiscal deficitario.

La adopción de estas medidas en España, que requeriría la modificación del actual régimen de compensación de bases imponibles negativas, sería una interesante forma de utilizar la fiscalidad como medida anti-Covid y podría ser un importante balón de oxígeno para relanzar la economía y la creación de empleo.