Cuando la trabajadora despedida prueba indicios razonables de lesión de derechos fundamentales, corresponde al empresario probar las causas reales del despido, lo que no se produce cuando debiendo justifi car objetiva y razonablemente la decisión extintiva adoptada reconoce su improcedencia.

Sentencia de Tribunal Supremo de fecha 4 de abril de 2017 (JUR\2017\96409)

El Tribunal Supremo conoció del caso de una trabajadora –profesora de educación infantil–, que fue despedida por causas económicas.

En la fecha en que se le comunicó el despido, la trabajadora había iniciado un tratamiento de fertilidad, siendo la empresa conocedora de estos hechos. No obstante, debe destacarse que, en la fecha en que surtió efectos el despido, los óvulos fecundados “in vitro” no habían sido aún transferidos al útero de la trabajadora afectada.

En cuanto a las circunstancias económicas en las que se basó el despido, se consideró probado que en el ejercicio de 2012 la sección infantil-guardería obtuvo un resultado negativo de 96.866,31 euros; y en 2013 dicha sección obtuvo un resultado negativo de 71.268,60 euros. Sin embargo, el conjunto de la entidad mantuvo durante esos dos años un resultado positivo de explotación. En cualquier caso, la empresa admitió la improcedencia del despido.

Tanto la sentencia de instancia, como la que resuelve el recurso de suplicación entendieron que la protección que se garantiza a la mujer embarazada frente al despido no alcanza a aquélla a la que todavía no se le han implantado los óvulos fecundados.

En este punto, el Tribunal Supremo debía resolver sobre si debe considerarse nulo el despido de una mujer que, no estando técnicamente embarazada, se somete a un tratamiento médico con ese objetivo.

En primer lugar, entiende el Tribunal Supremo que existían indicios de que la decisión extintiva obedeció al hecho de que la trabajadora estaba siendo sometida a un tratamiento específi co de reproducción asistida, por lo que pudo haber acontecido una situación de discriminación.

En efecto, la sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea de 26 de febrero de 2008 mantiene que se opone al Derecho de la Unión el despido de una trabajadora que se encuentra en una fase avanzada de un tratamiento de fecundación in vitro cuando se demuestre que este despido se basa esencialmente en el hecho de que la interesada se ha sometido a tal tratamiento.

Los indicios de discriminación aportados invirtieron la carga de la prueba, obligando a la empresa a demostrar que el despido respondía a causas reales, objetivas, razonables y proporcionadas que lo justificaban.

No obstante, en el supuesto que nos ocupa, la empresa en ningún momento intentó justifi car la procedencia del despido, sino que se limitó a reconocer su improcedencia.

De este modo, el Tribunal estimó que “Mal puede sostenerse que una actuación no ajustada a derecho – reconocida así por su propio autor– constituya una justificación razonable y objetiva de la cuestionada decisión extintiva que, además, resulte proporcionada en función de las circunstancias concurrentes” trabajadora.”, lo que obliga a considerar el despido como nulo.