Aunque se trate de una acción censurable, no se vulnera el derecho al honor de la empresa por exhibir –en un contexto de manifestaciones– pancartas con el texto de “terrorismo patronal” así como “precariedad laboral y cesión ilegal de trabajadores” o “represión sindical” en referencia a una determinada empresa.

Sentencia núm. 172/2017 del Tribunal Supremo de fecha 28 de febrero de 2017 (JUR\2017\69885)

El Tribunal Supremo (“TS”) confi rma la sentencia de la Audiencia Nacional (“AN”) declarando que la expresión “terrorismo patronal” no alcanza a vulnerar el derecho al honor de las empresas a las que se refiere.

El proceso judicial que da lugar a estas sentencias se inicia a instancia de una empresa que entiende lesionado su derecho al honor por el sindicato CNT a raíz de expresiones tales como “terrorismo patronal”, “precariedad laboral y cesión ilegal de trabajadores” y “represión sindical”. Estas expresiones se reproducen en pancartas y octavillas, así como en correos electrónicos dirigidos a clientes de la empresa afectada, en el seno de una serie de confl ictos laborales entre la misma y sus trabajadores, en los que interviene el sindicato en defensa de estos últimos.

La AN desestimó la demanda, concluyendo que las referidas actuaciones del sindicato se encontraban dentro del legítimo derecho a la libertad sindical.

Este pronunciamiento fue recurrido en casación ante el TS por la empresa afectada.

El TS, siguiendo la línea de la AN, realiza las siguientes consideraciones: (i) estamos en presencia de una persona jurídica, por lo que ha de relativizarse cualquier posible vulneración del honor; (ii) la empresa no ha sufrido perjuicios materiales ni ha perdido clientela, permaneciendo incólume el honor de la misma; (iii) el contexto en el que se ha de examinar la supuesta vulneración es el de una confrontación laboral prolongada; y (iv) la expresión “terrorismo patronal” se ha convertido en lugar común en nuestra sociedad al utilizarse de manera habitual, lo que ha devaluado socialmente su signifi cado, convirtiéndose en una crítica dura, pero sin que ninguna persona razonable lo asocie propiamente con el concepto de terrorismo. En consecuencia, se rechaza el recurso de casación y se confirma la sentencia de la AN.