El Instituto Nacional de Propiedad Industrial (INAPI) recientemente entregó su Estrategia de Desarrollo y Metas a la Presidenta de la República. Este hecho se produjo precisamente unos días antes de que se anunciara la creación del nuevo Ministerio de Ciencia y Tecnología. Se trata de dos eventos que deben ser destacados, ya que ambos están íntimamente ligados y son indicativos de que la autoridad está pensando en crecimiento para el futuro.

Con esta estrategia se realiza un diagnóstico de la situación de Chile en la actualidad y se apunta a los desafíos, identificando 60 propuestas concretas que debieran llevarse a cabo en los próximos años. De esta forma, se trata de una guía proactiva que marca claramente objetivos y permite flexibilidad para incorporar y adaptarse a las nuevas circunstancias que aparezcan.

Respecto a la protección de la innovación, INAPI plantea como objetivo insertar la propiedad industrial en la formulación de políticas públicas y, a la vez, difundir los elementos que componen este sistema de protección de activos. Se menciona además, que los beneficios deben extenderse a innovadores, científicos, universidades y a los ciudadanos en general. Vale decir, el concepto de que la propiedad industrial está orientada y afecta solo a grandes empresas es algo que se considera antiguo y que forma parte del pasado. Muy por el contrario, es un hecho reconocido -sobre todo entre las nuevas generaciones- que las marcas y creaciones deben ser resguardadas en forma efectiva, a fin de que los derechos de propiedad industrial puedan ser ejercidos sin tropiezos ni inconvenientes por sus propietarios. El informe señala textualmente lo siguiente: “Las marcas comerciales constituyen por lejos la mayor categoría de derechos de propiedad industrial que se solicitan en Chile y sobrepasan por 10 a las solicitudes de las demás categorías juntas que se presentan cada año, lo que es una características de los países en desarrollo”. Esto deja en evidencia que el tema marcario está presente en las pymes e incluso las personas naturales, que ya tienen conciencia de que deben proteger sus marcas y logos.

Por su parte, el Ministerio de Ciencia y Tecnología tendrá, entre otros objetivos, fortalecer las capacidades de investigación, desarrollo e innovación e incentivar e impulsar el número de gestores en Chile, fomentando su integración al mundo público, al de la academia y también al privado. Un punto clave, pues en la medida que haya más innovadores, emprendedores e investigadores, será mayor la cantidad de nuevos proyectos y empresas en nuestro país y eso derivará en que dejemos de depender tanto de la exportación de materias primas y, muy por el contrario, sean precisamente productos con valor agregado y servicios los que enviemos más allá de nuestras fronteras.

Sin embargo, debemos recordar que la inversión de Chile en ciencia y tecnología está en un 0,35 del PIB y nuestros socios de la OCDE invierten hasta diez veces más. Asimismo, el estudio relativo a la Estrategia Nacional sobre Propiedad Industrial arrojó -entre otros antecedentes- que no existe coherencia en lo que se refiere a los fondos públicos destinados a I & D. A lo que se suma que las mayores quejas de nuestros investigadores provienen de la falta de acceso a recursos y de que, cuando existe la posibilidad de financiamiento, los procesos son engorrosos y burocráticos, se enfrascan en una licitación tras otra. Por lo tanto, la única forma de que la estrategia funcione es que este nuevo ministerio sea efectivamente moderno, ágil y cuente con los fondos necesarios para cumplir sus objetivos. Si no hay una voluntad real de proveer recursos a esta nueva institucionalidad, seguiremos rezagados en el tema.

La propiedad industrial, la ciencia y la innovación están muy unidas y todas forman parte de un círculo virtuoso que el gobierno debe seguir apoyando. No habrá interés por emprender nuevos proyectos que mejoren nuestra calidad de vida si no hay una eficiente protección de los derechos de propiedad industrial que generan las marcas, patentes u otro derecho de este tipo. Detrás de todo nuevo proyecto hay un gran esfuerzo, ya sea de una persona natural, de un emprendedor chileno o de una multinacional y todos van a estar dispuestos a seguir invirtiendo siempre y cuando se les garantice un sistema de protección efectivo y una eficaz defensa de sus derechos. Es tarea de este gobierno y del que lo suceda el seguir fortaleciendo la institucionalidad en estas materias.