Baidu, fundada en el año 2000 por el hoy multimillonario Sr. Robin Li, es un motor de búsqueda de Internet en idioma chino (el “Google” chino). A julio de 2015 se consideraba que era el cuarto motor de búsqueda más utilizado en Internet. La empresa Baidu Online Network Technology Co., Ltd. cotiza en el NASDAQ desde el año 2005 y su valor de capitalización a mayo de 2015 era superior a los 71.000 millones de dólares.

Ninguno de estos datos ha impresionado a la segunda Sala de Recursos de la OAMI. En una decisión de 2 de octubre de 2015, la OAMI rechaza la solicitud de nulidad presentada por la sociedad china contra el registro de la marca comunitaria denominativa “Baidu” para productos y servicios relacionados con Internet y Telecomunicaciones (clases 9, 38 y 42 ), solicitada en el 2006 la empresa holandesa Baidu Europe, B.V.

La lectura de los hechos así como de los argumentos presentados por las partes en esta disputa nos retrotraen a los mejores tiempos del “cybersquaterismo” de nombres de dominio. La titular de la marca se constituyó en el año 2003 y tiene un amplio historial de registro de nombres de dominio de todo tipo correspondientes a expresiones ya utilizadas en Holanda por terceros, las cuales ha ido abandonando a medida que no ha conseguido venderlos a esos terceros: “Partipoker”, “Partybingo” o “Betfred” entre otros.

No se conocen los negocios a los que se dedica exactamente la empresa solicitante más allá de llevar a cabo esas solicitudes de nombre de dominio y de marcas. Por otro lado, declara abiertamente su voluntad de vender a la empresa china la marca para solucionar el conflicto (por la módica cifra de 1,2 millones de euros). ¿Suena familiar?

Pues bien, contra la Decisión de la División de Anulación, que declara que el titular había registrado la marca únicamente para conseguir dinero de la empresa china, la Sala de Recursos sorprendentemente entiende que no existió mala fe. Considera que no se ha probado que conociera de la existencia del buscador Baidu en el momento de solicitar la marca (pese a que en el 2003 era ya líder en China) y, además, que hay razones –distintas de la mala fe- que pueden explicar su conducta (tales como, por ejemplo, que en el dialecto de Groningen, de donde es originario el fundador de la empresa, “bai du” significa “near you”).

A la vista de la Decisión, quizás convendría establecer para las marcas criterios, como en el caso de los nombres de dominio, que sirvan para determinar cuándo existe mala fe.