A nadie debería sorprender que la compraventa de artículos falsificados constituye un negocio muy lucrativo. Por ejemplo, en jurisdicciones como la española se incautaron sólo a lo largo de todo el año 2014 objetos ilícitos por valor de 177 millones de euros.

En este contexto, y en el marco de los diversos estudios de mercado que está realizando la Oficina de Armonización del Mercado Interior (OAMI), se ha cuantificado por primera vez la repercusión económica que tienen las falsificaciones deportivas a nivel comunitario: éstas ascienden a la nada desdeñable cifra de 500 millones de euros anuales, lo que supone un 6’5% del total de ventas del sector.

A la anterior cantidad hay que añadir, tal y como señala la OAMI, los efectos indirectos derivados de la introducción en el mercado comunitario de artículos falsificados. Así, en primer lugar, se calcula que se pierden unos 2.800 empleos anuales de forma directa y otros 5.800 de forma indirecta. Por si ello no fuera suficiente, se generan, en segundo lugar, pérdidas indirectas que ascienden a otros 510 millones de euros anuales, 360 millones de los cuales corresponden a la reducción de la producción de las empresas afectadas por las falsificaciones y los 150 restantes a impuestos no ingresados por los Estados Miembros.

El estudio completo efectuado por la OAMI puede consultarse a través del siguiente enlace.