Después de varios años complicados de turbulencias –y ya van demasiados– y tras haber estado al borde del precipicio, el PIB español se incrementará, según las previsiones revisadas al alza recientemente, en torno al 2-3% en los próximos dos años, situándonos entre los mayores crecimientos en la UE.

La elevada tasa de desempleo por encima del 20% y el posible efecto que las elecciones municipales, autonómicas y estatales pudieran tener en los inversores no están siendo óbice para que los índices de consumo aumenten y el interés de los inversores internacionales siga creciendo en todos los sectores y mercados.

Las dos reformas concursales de 2014, que introdujeron nuevas alternativas y mecanismos para reestructurar la deuda financiera en la etapa preconcursal (caso de FCC) o incluso modificar convenios de acreedores vigentes (caso de Martinsa Fadesa), aún está siendo asimilada por los fondos de deuda internacionales. Los acreedores garantizados pueden verse ahora afectados en estos procesos, por lo que su posición debe ser revisada para evitar sorpresas desagradables en próximas refinanciaciones.

En cualquier caso, anticipamos en estos primeros meses que este interés continuará al alza en 2015. En los últimos años, en lo que respecta al “trading” de deuda corporativa española se ha centrado en nombres por todos conocidos, pero esto podría cambiar próximamente y nuevas compañías podrían ser objeto de interés y análisis.

Sin duda se mantiene el interés por las carteras de préstamos, especialmente con colateral hipotecario. SAREB y otras entidades financieras continuarán vendiendo carteras de deuda (tanto de “NPLs” como“performing”), mientras que la venta de deuda corporativa que se encuentra aún en sus balances está muy condicionada por las provisiones aplicadas y no termina de aflorar ante la espera e interés de los fondos.

El mercado secundario de portfolios también ofrece ahora oportunidades rentables. Para maximizar el beneficio, es necesario llevar a cabo un proceso riguroso de due diligence legal de manera previa, así como elegir bien al servicer que realice la administración y gestión eficiente de los activos. Todos los inversores están reforzando y optimizando sus plataformas de gestión y recobro.

El interés por los fondos para dar financiación (“direct lending”) en España sigue muy alto también, sin embargo las oportunidades reales escasean. Los bancos han retomado su actividad crediticia y contemplan actualmente la financiación de proyectos que en el pasado tenían sus puertas cerradas. Además, ahora los costes financieros se han reducido significativamente, por lo que estos fondos deberán ensuciarse las manos en procesos de financiación con “dinero nuevo” y reestructuración complejas para obtener la rentabilidad esperada puesto que la banca local vuelve a ser una competencia directa.

A pesar de ello, sí se vislumbran oportunidades en préstamos a corto plazo y en préstamos puente para adquirir terrenos donde desarrollar promociones residenciales y financiar periodos de construcción de 1-2 años.

El mercado inmobiliario atrajo mucha atención de los inversores oportunistas en 2013 y 2014 (solo en 2014 se invirtieron casi 7,000 millones de euros), adquiriendo cada vez más protagonismo los inversores institucionales tradicionales. Solares y promociones residenciales centran también el interés, no limitado únicamente a las ciudades de Madrid y Barcelona, mientras que Portugal vuelve a aparecer en el radar de los inversores.

Las SOCIMIs captaron más de 3.000 millones de euros en 2014 y no hay duda de que volverán a desempeñar un papel relevante en 2015. Hoteles, centros comerciales y oficinas seguirán siendo protagonistas de las operaciones inmobiliarias en 2015.

La entrada de inversores internacionales también continuará en nuestras grandes empresas, sobre todo en aquellas con altos niveles de deuda (siguiendo los ejemplos de vistos en 2014), y en proyectos energéticos y de renovables, con el objetivo de refinanciar su deuda (vía yieldcos o con el apoyo de un socio financiero).

El sector de las infraestructuras también será protagonista en 2015. Ha iniciado brillante con la salida a bolsa de AENA pero habrá más operaciones con los fondos de infraestructuras y los fondos soberanos como grandes protagonistas.

En resumen, podemos anticipar que surgirán un gran número de oportunidades interesantes y que será un año animado tanto en el mercado de deuda como en el de capitales. No hay inversor internacional que no mire oportunidades en España. Los fondos internacionales han venido para quedarse y esperemos que en el 2015 se cumpla el dicho “mejor que el 2014 pero peor que el 2016…”.