El pasado viernes 16 de octubre la High Court de Londres dictó sentencia estimando la legalidad del servicio de transporte prestado por Uber en Reino Unido, lo cual constituye, en palabras de la compañía californiana, “una victoria del sentido común”.

La cuestión central de este caso radicaba en determinar si la app de Uber podía ser considerada como un taxímetro ya que, en ese caso, la compañía estaría contraviniendo el artículo 11 de la Ley de Alquiler Privado de Vehículos inglesa que prohíbe que este tipo de vehículos estén equipados con un taxímetro.

La empresa californiana sostenía, con el apoyo de Transport of London (“TFL”), entidad reguladora del transporte en Londres, que su sistema de cálculo de tarifas no es un taxímetro. Por su parte, la Asociación de Taxis Licenciados de Londres (Licensed Taxi Drivers’ Association) y la Asociación de Alquiler de Coches Privados Licenciados (Licensed Private Hire Car Association) defendía, sin embargo, que el sistema utilizado por Uber es equivalente a un taxímetro y que este aparato sólo puede ser utilizado por los emblemáticos black cabs londinenses, bajo el control y la regulación de TFL.

En la sentencia, la High Court considera que el GPS y el servidor que usa Uber para calcular las tarifas no puede considerarse un taxímetro a efectos regulatorios ya que la app no calcula la tarifa sino que envía la información del trayecto en cuestión a sus servidores en California, donde se decide el precio antes de cargarlo en la tarjeta de crédito del pasajero.

Estaremos pendientes de los avances de este tipo de resoluciones en las distintas jurisdicciones. En cualquier caso, parece que en Reino Unido, el asunto no ha terminado, ya que espera que haya apelación ante la Supreme Court. Además, está prevista la aprobación de la nueva regulación para los mini-cabs propuesta por TFL, que actualmente se encuentra en fase de consulta hasta finales de este año, y sobre la cual Uber ha mostrado ya su rechazo, con el apoyo de 130.000 firmas.