Esta centuria ha arrancado, al poco de su comienzo, con una de las crisis más grandes que hemos conocido y de la que empezamos a atisbar una salida. Dentro de estos cambios se encuentra el nuevo paradigma con el que se enfrenta la planificación fiscal del ahorro y la inversión.

Durante este período de recesión la sociedad se ha visto obligada a alinear las inversiones y los ahorros según al económico y a los estándares que los tres poderes (legislativo, ejecutivo y judicial) nos van a imponer. Para ello, se hace necesario realizar un pequeño diagnóstico de la actual estructuración de nuestro patrimonio y su grado de coincidencia con las nuevas tendencias, basado en un pequeño test sobre diez cuestiones fiscales de gran actualidad que, en mayor o menor medida, podrían afectarles:

1.- Integración y compensación de rentas en el IRPF

Sigue siendo básico estructurar correctamente la inversión en productos financieros y ello es debido principalmente a la doble calificación de sus rentas –positivas y negativas- como rendimientos del capital mobiliario o ganancias y pérdidas patrimoniales. Aunque se ha avanzado en la compensación entre ambas categorías, todavía estamos lejos de conseguir una neutralidad plena en este ámbito. Y la existencia de un período máximo de compensación de los saldos netos negativos nos obliga a no perder de vista este aspecto.

2.- Inversiones en Instituciones de Inversión Colectiva (IIC) 

En el IRPF actual existen pocas ventajas para la inversión en productos financieros. Entre ellas destaca la posibilidad de diferimiento impositivo derivado de la inversión en determinado tipos de entidades, beneficio que tiene su máxima expresión en el denominado régimen de traspasos para instituciones de inversión colectiva. Pero atención, porque no es oro todo lo que reluce y por ejemplo, determinados vehículos pueden no gozar de tal beneficio, bien por su propia naturaleza, bien la forma en que se ha estructurado la inversión.

3.- El empleo de seguros de vida como vehículo de inversión

Menos conocido como vehículo inversor, pero igualmente eficaz en términos de diferimiento, son determinados seguros de vida-ahorro que adicionalmente permiten planificar la sucesión patrimonial de una forma más flexible y acorde con la voluntad del tomador del seguro, por lo que es un producto muy a tener en cuenta a tales fines.

4.- El Impuesto sobre el Patrimonio: un muerto muy vivo

No resulta descartable un incremento de la presión de este tributo que, aunque no es homogéneo, requiere de una revisión de sus principales instrumentos de ordenación, tales como las exenciones o el límite conjunto renta-patrimonio.

5.- La planificación de la sucesión

En línea con lo anterior, el Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones encuentra una regulación totalmente “pegada al terreno” o localista por autonomías que hace a veces inaprensible para el contribuyente el conocimiento de cuál es el contenido concreto de la norma que le es aplicable y una mínima previsión al respecto. Es por ello que cualquier planificación en esta materia ha de tener en cuenta estos elementos de atomización normativa e imprevisibilidad para centrarse en aquellas instituciones que  puedan aportarnos un mayor control y previsibilidad sobre la carga tributaria inherente al hecho imponible.

6.- Cambios de residencia fiscal

La falta de homogeneidad en los regímenes fiscales por razón del territorio a menudo tiene como consecuencia el fomento de un arbitraje basado en los cambios de residencia fiscal. Por lo tanto, es importante resaltar que toda residencia fiscal debe basarse en la realidad de la misma pues de lo contrario nadie puede garantizar qué normativa ha de aplicarse a nuestros hechos imponibles, cosa totalmente contraria a lo que aquí predicamos. En el caso de que se esté  valorando un cambio de residencia al extranjero se debe de tener en cuenta el devengo del denominado “exit tax” o impuesto de salida.  recientemente incorporado en nuestro ordenamiento y que puede suponer importantes costes fiscales ante situaciones de imprevisión.

7.- Beneficios fiscales de Empresa Familiar

Medidas pensadas para no perjudicar la tenencia y transmisión del patrimonio adscrito a las empresas y negocios familiares y se concretan, principalmente, en una exención en el Impuesto sobre el Patrimonio y una bonificación en el Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones.  Pero bajo el término  “empresa familiar” incluimos desde un pequeño negocio regentado por una familia, hasta una participación significativa en una empresa del IBEX-35, por lo que resulta fácil imaginar la potencia y versatilidad de estos beneficios. A ello se le une la antigüedad y arraigo en nuestro sistema tributario.

8.- El nuevo régimen de sociedades holding

La Ley del Impuesto sobre Sociedades ha desarrollado figuras previamente existentes, evolucionando hacia un ventajoso sistema de exención de dividendos y plusvalías en determinadas sociedades participadas, tanto españolas como extranjeras, que pone a las sociedades holding residentes en España en una situación óptima desde el punto de vista de la estructuración de inversiones.

Este hecho viene a paliar otras figuras más restrictivas, como las diversas limitaciones en la deducibilidad de gastos financieros, de tal forma que se otorga neutralidad a los resultados obtenidos como consecuencia en la participación en determinadas entidades filiales.

9.- El uso instrumental de sociedades

La diferencia de tipos existente entre el Impuesto sobre Sociedades y el IRPF ha motivado desde el nacimiento de ambos tributos en el año 1978, que muchos contribuyentes prefirieran tanto la canalización de determinados ingresos vinculados a su actividad personal, como la ubicación de determinados elementos patrimoniales, en el seno de sujetos pasivos del Impuesto sobre Sociedades, frente a su obtención o tenencia directa como persona físicas. Durante todos estos años, legislador, administración y tribunales han tenido que ocupar grandes esfuerzos por diferenciar aquellas conductas que consideraba, en cada momento, reprochables o no deseadas, de aquellas otras que eran legítimas. Fruto de ello han sido multitud de regímenes legales que, junto con su correspondiente doctrina administrativa e interpretación jurisprudencial, nos han llevado al punto actual, en el cual cuestiones como la prevalencia del fondo sobre la forma o el levantamiento del velo societario, entre otras, nuevamente genera un paradigma distinto al previamente existente y que debe tenerse muy en cuenta por cualquiera que planifique su actividad o su patrimonio.

10.- El intercambio de información fiscal a nivel internacional

La proliferación de instrumentos tanto bilaterales, como multilaterales, de intercambio de información fiscal a nivel internacional es un hecho que hace más real que nunca nuestra afirmación de que cualquier esquema basado en la ocultación de patrimonio y rentas en otras jurisdicciones con una supuesta opacidad tiene sus días contados.

En los últimos años hemos asistido a hechos impredecibles hace bien poco, tales como la invitación de la banca suiza a sus clientes españoles para que regularizasen sus posiciones o la celebración de acuerdos de intercambio de información con países considerados hasta entonces como paraísos fiscales (p.e. Antillas Holandesas, Bahamas o el reciente de Andorra).

Además de convenios para evitar la doble imposición que incluyen una cláusula de intercambio de información, como los de Panamá, Barbados, Uruguay, Singapur y Chipre, todos ellos considerados como paraísos fiscales. Todo ello ha sido posible gracias a la voluntad de gran parte de la comunidad internacional de acabar con estas prácticas a nivel global y pone de manifiesto una tendencia clara de cuál va ser el futuro en este materia. Que cada uno saque sus conclusiones.

Es importante por lo tanto la revisión de las estructuras patrimoniales.