En una publicación previa, hablamos sobre la decisión de la SEC de permitir que las empresas captaran a inversores acreditados y lo que esto significaría para el crecimiento de las compañías en Florida. Ahora la SEC está evaluando si debe enmendar la definición de “inversor acreditado” con el fin de continuar garantizando la vitalidad de los nuevos emprendimientos y de las demás empresas y el impacto que tienen en nuestra economía.

El 4 de marzo de 2015, el Comité Asesor de Empresas Emergentes y Pequeñas Empresas de la Comisión de Valores y Bolsa (Securities and Exchange Commission Advisory Committee on Small and Emerging Companies) aprobó sus recomendaciones escritas en relación con los cambios en la definición de “inversor acreditado” de la SEC. [1] La Ley Dodd-Frank requiere que la SEC revise cada cuatro años a partir de 2014 la definición de “inversor acreditado” en cuanto a su aplicación a las personas físicas, para determinar si debería ser modificada para proteger a los inversores, con fines de interés público y en vista de la economía.[2] Desde que la SEC enmendó sus normas de colocación privada en 2013 para permitir que las empresas pudieran realizar actividades generales de captación de inversores y promocionar sus ofertas de colocación privada, el debate se ha centrado cada vez más en determinar si la SEC debería cambiar la definición de “inversor acreditado”. Cualquier cambio en la definición podría tener efectos drásticos en los mercados de valores privados y la economía en general al provocar una disminución o un aumento significativos de la cantidad de personas que califican para invertir en los mercados de valores privados.[3] Para poner esto en perspectiva, en 2013 se recaudaron más de 1 billón de dólares en colocaciones privadas, en comparación con 1,3 billones de dólares recaudados en ofertas públicas el mismo año.[4] Tal como indican las recomendaciones del Comité Asesor, como la mayoría de los nuevos puestos de trabajo netos en Estados Unidos son creados por empresas con menos de cinco años de antigüedad, su capacidad para captar capital en los mercados de valores privados es crucial para la prosperidad de Estados Unidos.

Muchos de los partidarios de incrementar los umbrales de los montos en dólares requeridos para que un individuo califique como un inversor acreditado argumentan que dichos incrementos son necesarios para prevenir fraudes contra los inversores que no son capaces de valerse por sí mismos. Sin embargo, el Comité Asesor alega que la conexión entre los fraudes y los umbrales requeridos para los inversores acreditados es, como mucho, precaria. De hecho, el Comité Asesor llegó a la conclusión de que no hay ningún tipo de evidencia sustancial que apoye el argumento de que la definición actual de inversor acreditado favorece el fraude o ha causado una mayor exposición de las víctimas al fraude. Es más, el Comité Asesor también dedujo que hay evidencias sustanciales de que el sistema actual funciona y cumple un papel fundamental de apoyo a las empresas de capital privado y las pequeñas sociedades anónimas (es decir, aquellas con menos de 250 millones de dólares de capitalización bursátil). En conformidad con estas conclusiones, la primera recomendación del Comité Asesor a la SEC es que el objetivo principal de la SEC al revisar la definición de inversor acreditado debería ser “no perjudicar” el ecosistema de ofertas privadas y, por consiguiente, que cualquier cambio de la definición debería ampliar (no contraer) el grupo de inversores acreditados potenciales. Como ejemplo, el Comité Asesor recomienda que se incluya en la definición a los inversores que pasen una prueba de sofisticación, independientemente de sus ingresos o patrimonio neto.

En segundo lugar, el Comité Asesor recomienda que, de ahora en más, la SEC ajuste de forma periódica los umbrales de montos en dólares de la definición a la inflación, conforme al índice de precios al consumidor.[5] En su recomendación final de índole sustancial, el Comité Asesor sugiere que la SEC debería centrarse en redoblar sus esfuerzos en cuanto a la aplicación de las normas y ampliar la educación de los inversores, en vez de intentar proteger a estos últimos mediante un aumento de los umbrales requeridos para los inversores acreditados o la exclusión de determinados tipos de activos del cálculo de patrimonio neto.

El Comité Asesor fue creado en 2011 para asesorar a la SEC sobre sus normas, reglamentos y políticas relativas a su misión de proteger a los inversores, mantener mercados eficientes, organizados y justos y facilitar la formación de capital, en relación con (1) la obtención de capital por parte de empresas de capital privado y pequeñas sociedades anónimas, (2) las negociaciones de las acciones de empresas de capital privado y pequeñas sociedades anónimas, y (3) los requisitos de gestión corporativa e informes públicos de las empresas de capital privado y las pequeñas sociedades anónimas.

A pesar de que las recomendaciones del Comité Asesor no tienen carácter vinculante para la SEC, esta última tiene muy en cuenta las opiniones y recomendaciones del Comité Asesor al contemplar nuevas iniciativas reglamentarias. Las recomendaciones del Comité Asesor son una señal positiva para las empresas del sur de Florida, a medida que estas continúan ampliando sus operaciones y abriendo mercados con nuevos proyectos.