Cada vez resulta más común recibir "spam", es decir, comunicaciones comerciales electrónicas no solicitadas, a través de la popular aplicación de mensajería instantánea WhatsApp, a pesar de que sus términos y condiciones de uso lo prohíben de forma expresa.

Este uso de la aplicación ha hecho que las reclamaciones formuladas ante la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD) hayan ido en aumento y este organismo haya analizado la procedencia de la publicidad realizada a través de este medio a la luz de la Ley 34/2002, de 11 de julio, de servicios de la sociedad de la información (LSSI).

Una de los casos más recientes fue el analizado por la AEPD el pasado 17 de noviembre, en el marco del procedimiento sancionador PS/00388/2015, en la cual se evaluó la licitud del envío de mensajes instantáneos remitidos por parte de una conocida discoteca de Madrid para promocionar su sala de fiestas.

Tal y como se desprende de la referida resolución, en la medida que el servicio de WhatsApp se presta a distancia, por vía electrónica, a petición de un destinatario y constituye una actividad económica para el prestador de servicio, tiene la consideración de servicio de la sociedad de la información, plenamente sometido a la LSSI.

Partiendo de esta premisa, las comunicaciones remitidas por la mencionada aplicación podrían ser consideradas como publicidad siempre que las mismas promocionen, de forma directa o indirecta, “la imagen o los bienes o servicios de una empresa, organización o persona que realice una actividad comercial, industrial, artesanal o profesional” (letra f) del Anexo a la LSSI, en la que se define comunicación comercial).

En tales supuestos, las mismas deberán efectuarse cumpliendo con todos los requisitos de la LSSI tales como, entre otros aspectos, efectuarse con el consentimiento del destinatario y ofreciendo la posibilidad de oponerse a la recepción de las mismas.