A fin de poder aumentar el comercio con otros países y poder ingresar al comercio mundial de una manera eficiente, Honduras, como muchos otros países, celebra tratados internacionales de libre comercio, dentro de los cuales se negocian incentivos fiscales para la importación de mercancías entre los países contratantes. El origen de dichas mercancías se ve amparado por un certificado extendido (usualmente por el exportador) al importador denominado Certificado de Origen, el cual como lo indica su nombre, certifica que las mercancías provienen de un país signatario al Tratado.

Fundamento Legal

Los certificados se ven amparados en la ley local por el Reglamento Centroamericano del Origen, el Código Aduanero Único Centroamericano y su Reglamento (CAUCA y RECAUCA), e individualmente en los diferentes Tratados de Libre Comercio que se firman con cada país, que en el caso de Honduras son 8. Cada tratado establece cuáles son las mercancías que pueden ser comerciadas entre los países contratantes con beneficios fiscales o lo que se conoce como “trato preferencial” al ser amparadas bajo el Certificado de Origen, así como las reglas de formato, emisión y llenado.

En la mayoría de casos el proceso se ha estandarizado, a fin de que haya una uniformidad en los formatos y presentación de los certificados ante la autoridad Aduanera. El proceso inicia al momento de arribo de la mercadería, donde se presenta la documentación total de la importación, incluido el certificado. En caso de cumplir con los requisitos mínimos, se procede a la importación con el trato preferencial, lo cual es de gran impacto económico para los importadores, resultando en la excepción al pago de impuestos como el de ventas.

¿Qué sucede cuando el Certificado no cumple con los requisitos?

Es aquí donde entra la importancia jurídica del documento en sí. Cuando un certificado no cumple con los requisitos acordados por varios países, en teoría el beneficio fiscal no deberá ser aplicado, obligando al importador al pago de la totalidad de los impuestos para ingresar los productos al país.

Lo establecido en el Reglamento Centroamericano del Origen y el RECAUCA permite al importador, a solicitud de la Autoridad Aduanera, a hacer las correcciones necesarias en el certificado, y presentarlo nuevamente llenando una solicitud DEI SAT 002 ó 003, dependiendo del caso. Muchas veces la corrección o cambio de Certificado de Origen, conllevará consigo una multa o sanción administrativa de carácter pecuniario, la cual en la mayoría de casos es mucho menor al costo que implicaría el pago de los impuestos en caso de no contar con el certificado.

Si bien es cierto que se debe cumplir con los formatos y requisitos pre-establecidos, debo establecer que los Certificados de Origen son un documento que la autoridad debería tomar más importancia a su fondo que a su forma. Con esto quiero decir que no es justo, ni correcto el retiro de los beneficios por mínimos errores en el llenado de los certificados, lo que desafortunadamente suele ser el caso en Honduras.

De igual manera, se ve muy a menudo, que al encontrarse con errores de formato o llenado, que no tienen en realidad mayor impacto al proceso, y tampoco implican un intento de defraudar al fisco, la autoridad Aduanera rechaza el certificado y procede automáticamente a emitir una declaración complementaria en la que obliga al importador al pago de los impuestos a los que dichos productos deberían estar exentos. La problemática de eso recae en el hecho, que a fin de agilizar el comercio, y respetando el precepto de la buena fe, la autoridad debería permitir al importador corregir los errores o comprobar, mediante cualquier medio a su disposición el origen de la mercancía.

¿Qué sucede si mi certificado es denegado?

Desafortunadamente, como anteriormente he establecido, esto sucede muy a menudo, y el proceso que sigue para poder hacer valer el trato preferencial que se busca es uno lleno de burocracia, el cual parecería volverse cada ves más extenso y difícil.

Previo a cualquier trámite, el importador deberá pagar los impuestos consecuencia de la invalidación del certificado y luego alegar su caso para recibir un nota de crédito por parte de la autoridad o deberá consignar una garantía por el monto de los mismos a favor del estado durante intenta comprobar su derecho al trato preferencial. Se deberá conseguir certificaciones del exportador o productor de los bienes, asegurando su origen, se deberá contar con un estudio emitido por la Dirección General de Integración Economía y Política Comercial de la Secretaria de Industria y Comercio o por la Sección de Administración de Tratados de la Dirección General de Ingresos, todo lo cual debe ser solicitado por el importador, lo que conlleva altos costos y largos períodos de tiempo, ya que hablando de experiencias personales, son estudios que pueden tomar hasta 3 meses en ser emitido.

Una vez conseguida toda la información posible que ampare su reclamo, se deberá presentar una solicitud, mediante apoderado legal a la DEI solicitando la devolución de los impuestos pagados (cosa que a mi conocimiento no sucede) o pedir una nota de crédito por dicho monto. Me permito aseverar, que en estos casos, no puede haber demasiada documentación, ya que TODO lo que sea favorable para amparar el origen de las mercancías debe ser presentado. La solicitud entra a la DEI y es llevada por un laberinto administrativo en lo interno, pudiendo resoluciones tardar hasta 1 año en ser emitidas, sin garantía alguna de que sea favorable.

Considerando que estos certificados son incentivos incluidos en Tratados Internacionales de interés al país para el crecimiento económico, los cuales tienen como finalidad la atracción de inversión al país y la fomentación de comercio, es a mi parecer importante que el Estado y su administración reflexione en la forma de aplicación de los certificados, ya que muchas veces sería de mayor provecho ser permisible con el contribuyente, ayudando a impulsar un negocio que generara empleo e ingresos, que cobrar una multa por única vez. Esto también mostraría a aquellos países con quien celebramos estos tratados, nuestro interés en que los mismos funcionen, ya que si constantemente se rechazan certificados de los productos provenientes de sus países, se puede generar un descontento entre las partes.