En julio de 2016, en el marco de tres investigaciones relativas a medidas concedidas a favor de siete clubes de fútbol españoles, la Comisión Europea concluyó que España había infringido la normativa europea en materia de ayudas de Estado y ordenó la devolución de determinadas ayudas. Ya se conocen los detalles de dos de esas decisiones ya que se han hecho públicas recientemente.

Según la Comisión Europea, estas ayudas otorgaron a los clubes beneficiarios ventajas económicas frente a sus competidores, afectando a la libre competencia en el mercado e, incluso, impidiendo el crecimiento de los clubes más pequeños. La comisaria de competencia, Margrethe Vestager, resaltó al respecto que, teniendo en cuenta el carácter comercial y altamente lucrativo del fútbol profesional, se debe prestar especial atención a la compatibilidad con las normas de competencia de las financiaciones concedidas por los Estados a estos clubes.

En las tres investigaciones que llevó a cabo la Comisión se analizaron medidas de distinta naturaleza.

En la primera de las investigaciones, la Comisión Europea se centró en los privilegios fiscales otorgados al Real Madrid, al FC Barcelona, al Athletic de Bilbao y al Atlético Osasuna (asunto SA. 29769). Estos cuatro clubes se beneficiaron de un tipo impositivo sobre beneficios reducido (del 25% en lugar del 30%); la ayuda percibida por esta vía, que deberá ser devuelta, podría alcanzar los cinco millones de euros por cada club, si bien la cantidad final deberá ser determinada por la Agencia Tributaria española.

En una segunda investigación, la Comisión analizó un acuerdo de compraventa de terrenos entre el Ayuntamiento de Madrid y el Real Madrid CF (asunto SA. 33754). Dado que el acuerdo no llegó a ejecutarse, el club recibió una compensación de 22,7 millones de euros. Según la Comisión Europea, al calcular dicha compensación, los terrenos se sobrevaloraron en 18,4 millones de euros y el exceso en la compensación abonada constituye una ayuda de Estado.

En la tercera investigación se analizó la concesión de avales públicos para la obtención de créditos en condiciones más ventajosas en favor de los clubes de fútbol valencianos Valencia CF, Hércules CF y Elche CF (asunto SA. 36387, cuya decisión aún no es pública). Según la Comisión, estos avales otorgaron una ventaja económica a los clubes, dado que les facilitaron la obtención de financiación en un momento económicamente complicado y en unas condiciones muy favorables. Estos clubes deberán reintegrar las cantidades recibidas (20,4 millones de euros el Valencia CF, 6,1 millones de euros el Hércules CF y 3,7 millones de euros el Elche CF).

En respuesta a varias preguntas de la eurodiputada socialista Inmaculada Rodríguez-Piñero Fernández sobre la última investigación, la comisaria se refirió a las consecuencias derivadas para estos clubes. Así, indicó que:

  1. Tanto España como los beneficiarios efectivos de las ayudas que están sujetos a la obligación de devolución (es decir, los clubes de fútbol afectados) están legitimados para interponer un recurso de anulación contra la decisión de la Comisión ante el Tribunal General de Luxemburgo.
  2. Las ayudas deben ser recuperadas por la administración pública que las concedió (en el caso de los clubes valencianos el adjudicador de la ayuda había sido el Instituto Valenciano de Finanzas, con la Generalitat Valenciana como intermediario)-
  3. La devolución de las ayudas debe ejecutarse en un plazo de cuatro meses a partir de la fecha de notificación de la respectiva decisión a España.

La Comisión también se pronunció este año sobre las ayudas concedidas en Holanda a cinco clubes de fútbol (FC Den Bosch, MVV Maastricht, NEC Nijmegen y Willem II, Tilburg). No obstante, en estos casos (con referencia SA.40168, SA.41612, SA.41614, SA.41617 y SA.41613), a pesar de que la Comisión Europea calificó las medidas como ayudas de Estado, consideró finalmente que eran compatibles con el mercado interior.

Según ha indicado la Comisión, ello se debe a que, al contrario de lo que ocurre en los casos españoles, los clubes holandeses contribuyeron de forma efectiva a su restructuración y aceptaron medidas impuestas por el Estado, tales como la reducción del número de trabajadores o del salario de los jugadores, para compensar la ventaja económica que dichas ayudas les proporcionaban sobre los demás clubes.