La semana pasada se dio a conocer en los medios (entre otros, el País) que Fiscalía solicita 10 años de cárcel al jugador Samuel Eto'o por un presunto delito de fraude fiscal derivado de la incorrecta tributación de las rentas procedentes de sus derechos de imagen.

Fiscalía entiende que el jugador se valió de una estructura simulada para la explotación de sus derechos de imagen y, con ello, eludir parte de la tributación de los rendimientos obtenidos mientras era jugador del Fútbol Club Barcelona. Asimismo, Fiscalía solicita la misma pena para el que en aquel entonces era su representante y asesor.

Al parecer, el jugador empleó un entramado societario que incluía distintas jurisdicciones (España y Hungría) para el cobro de sus contratos publicitarios (por ejemplo, PUMA) que Fiscalía entiende como simulado y que, por consiguiente, el verdadero titular de los derechos de imagen era el propio jugador; de este modo, según la tesis sostenida por Hacienda y por la propia Fiscalía, el jugador eludió la tributación en el IRPF de los rendimientos que presuntamente obtenían las sociedades, las cuales se aprovechaban de tipos de gravamen más beneficiosos que el tipo marginal del IRPF.

La cuota tributaria defraudada se cuantifica, aproximadamente, en 3,5 millones de euros y, adicionalmente, habrá que añadir la responsabilidad civil derivada del caso (otros 4 millones de euros) y la multa en sede penal (de, aproximadamente, 14 millones de euros).