Un tribunal federal de apelación ha dictaminado el pasado 14 de julio que Microsoft Corporation no están obligada a proporcionar al gobierno estadounidense información de sus clientes almacenada fuera de los Estados Unidos.

El Departamento de Justicia estadounidense había solicitado a Microsoft emails de un usuario europeo que estaban alojados en un servidor en Irlanda en el seno de una investigación por narcotráfico. Microsoft es la primera compañía estadounidense que se opone a este tipo de solicitud, si bien ha contado con el apoyo de gran parte de la industria, incluyendo otros gigantes como Amazon y Apple.

La jueza Susan Carney ha señalado que las órdenes emitidas al amparo del Stored Communications Act de 1986 únicamente alcanzan a los datos alojados en los Estados Unidos y, por lo tanto, no los proveedores de servicios estadounidenses no están obligados a atender esos requerimientos respecto de datos almacenados fuera del territorio nacional. La jueza indicó que la vía adecuada para lidiar con este tipo de casos, aunque más lenta y costosa, son los mecanismos de cooperación entre países.

El presidente de Microsoft, Brad Smith, contempla este resultado como una victoria de la privacidad, ya que para los usuarios, en particular los que utilizan servicios en la nube, es esencial confiar en la tecnología que utilizan y para ello es necesario que se garanticen sus derechos de protección de datos conforme a sus leyes nacionales.

El Departamento de Justicia podría apelar esta decisión ante el Tribunal Supremo de los Estados Unidos.