Para muchos, Michael Jackson fue el rey del pop. De hecho, él mismo no solo utilizó ese título, sino que lo registró como marca en múltiples clases ante la oficina estadounidense de patentes y marcas (USPTO). No obstante, en la actualidad ese título está en disputa en forma de nombre de dominio, enfrentándose los herederos del artista con GourmetGiftBaskets.com, una compañía igualmente estadounidense que distribuye productos alimenticios por Internet.

En efecto, los herederos de  Michael Jackson han iniciado un procedimiento judicial reclamando la titularidad del nombre de dominio KingofPop.com, adquirido por la citada compañía en 2012 y desde entonces sirve como plataforma para la venta de sus palomitas de maíz ("pop corn" en inglés). Precisamente la demandada defiende el uso del término "king of pop" en su sitio web alegando que “pop” es el diminutivo de “popcorn”.

Sin embargo, los demandantes niegan dicho argumento, indicando que el carácter renombrado del apodo de Michael Jackson le vincula directamente al nombre de dominio KingofPop.com. En este sentido, en opinión de los representantes de los herederos de Michael Jackson, la existencia de dicho dominio así como su uso por parte de GourmetGiftBaskets.com implica no tan sólo una infracción de las marcas del artista, sino un acto de aprovechamiento desleal y de dilución de las mismas.

Lo cierto es que Michael Jackson, y ahora sus herederos, siempre han tenido una relación tormentosa con el dominio KingofPop.com. Originalmente se registró para albergar el sitio web de un club de fans, sin que el artista tuviera control sobre el mismo.

Posteriormente lo adquirió GourmetGiftBaskets.com y no tan sólo lo empezó a utilizar para ofrecer sus productos sino que además pretendió (y pretende) registrar el nombre "King of Pop" como marca en Estados Unidos. Como consecuencia de ello, los herederos de Michael Jackson también han iniciado una batalla legal para oponerse a la eventual concesión de tales marcas.

Los sucesores del rey del pop reclaman no tan sólo la transferencia del nombre de dominio así como una indemnización por los daños presuntamente sufridos, sino también el cierre de forma cautelar del sitio web (si bien esta última aspiración parece de difícil consecución, habida cuenta del hecho que el litigio ha empezado tras casi cuatro años de uso continuado del dominio por parte de la demandada).