CMS, la mayor firma de servicios jurídicos de Europa, ha hecho público su análisis de las opciones políticas y consecuencias económicas y legales inmediatas al Brexit. La firma ha realizado un seguimiento exhaustivo, durante los últimos meses, del proceso previo al referéndum en Reino Unido, y ha mantenido encuentros con responsables políticos y representantes de las principales empresas europeas con presencia en Gran Bretaña –el pasado junio, la oficina española de CMS, CMS Albiñana & Suárez de Lezo, reunió al Secretario de Estado para la Unión Europea y a los secretarios generales de Telefónica y del Grupo Santander, en un evento en sus oficinas-.

Incertidumbre política

Tras la decisión de los británicos de abandonar la Unión Europea, ni ésta ni Gran Bretaña han ofrecido ninguna indicación de cómo van a articularse las negociaciones ni del contenido de las mismas, por lo que las consecuencias de dichas negociaciones y los términos de cualquier acuerdo son actualmente objeto de especulación, a pesar de que Reino Unido publicó un documento que desglosaba los posibles modelos de relación con la UE, las ventajas y obligaciones derivadas de cada una.

El informe de CMS desglosa las características de los diferentes modelos que Reino Unido ha examinado durante los últimos meses. El estudio detalla los modelos de Noruega (que incluye a Islandia y Liechtenstein) bajo la EEA/EFTA; Suiza (los cuatro miembros de la EFTA) quien está dentro de Schengen pero no de la UE o la EEA; Turquía (postulante a ser miembro de la Unión Europea y miembro asociado) que actualmente está dentro de las aduanas de la Unión Europea pero fuera del mercado común; y Canadá, Estados Unidos y Japón, que han optado por negociar acuerdos independientes con la Unión Europea. El informe también contempla la posibilidad de que no existan acuerdos comerciales concretos.

Ninguno de estos ejemplos, en cualquier caso, puede ofrecer en estos momentos una medida clara o probable de la magnitud, los términos o la estructura de una nueva relación entre la Unión Europea y Gran Bretaña. De hecho, no ha habido indicaciones de la Unión Europea en cuanto a qué condiciones deben buscarse u ofrecerse en el proceso de negociación, que podrían ser muy diferentes en función de

los puntos de vista de cada uno de los Estados miembros. Del mismo modo, no ha habido instrucciones por parte del gobierno de Reino Unido sobre los términos de los acuerdos que buscará en las negociaciones. Una conclusión satisfactoria del nuevo proceso y acuerdo entre Reino Unido y la Unión es difícil, dados los antecedentes y la limitación temporal y el número de gobiernos nacionales e instituciones que efectivamente mantienen el veto sobre algunos puntos del proceso.

En resumen, nadie conoce qué régimen surgirá cuando este complejo proceso se complete, pues existe gran incertidumbre en cuanto a todo el conjunto de normas emanadas de la UE que conforman el régimen jurídico británico y respecto al proceso de negociación en el que habrán de consolidarse las reglas para la salida –que puede durar hasta dos años y que será coetáneo a la negociación sobre la relación del Reino Unido con la UE-.

Consecuencias económicas

La decisión de Reino Unido de abandonar la UE afecta a derechos y obligaciones concretos, desde el acceso al mercado único, hasta la seguridad trasfronteriza, pasando por la carta sanitaria europea, los derechos de pesca o los fondos regionales, por mencionar solo algunos ejemplos. Además, muchos productos que el Reino Unido exporta a la UE pertenecen a sectores protegidos con grandes aranceles, por lo que resulta indispensable un nuevo acuerdo comercial.

En cuanto a los efectos del Brexit en las empresas españolas, Ignacio Astarloa, Consultor de CMS Albiñana & Suárez de Lezo, señala que “Si bien los sectores financiero y de las telecomunicaciones pueden ser los más afectados, dada su concentración y globalización, es indudable que se verán también muy afectadas las empresas españolas de construcción de infraestructura, de servicios o de energías renovables que han elegido el mercado británico como espacio preferente de inversión. Los vínculos entre nuestros dos países son muy intensos en otros muchos sectores como la moda, el turismo, la emigración o el transporte aéreo. Con datos del ICEX cerrados de 2013, España exportó a Reino Unido 13.329 millones de libras e importó por valor de más de 8 mil millones. Y Reino Unido es el principal destino para la inversión española en el extranjero, con un 14% de la inversión directa española, que ronda los 50.000 millones de euros”.

En definitiva, la decisión de los británicos afecta a la balanza comercial de Gran Bretaña con todos los países europeos, afecta a la inversión directa y a los flujos poblacionales. Afecta a decenas de empresas europeas que operan allí y afecta, obviamente, al propio fundamento del proyecto europeo.