Según datos de la propia UE, cada minuto se importan o exportan aproximadamente 4.200 toneladas de mercancías que requieren más de 500 declaraciones en aduana. Esto quiere decir que en toda la UE se presentan unas 30.000 declaraciones a la hora. 

Las aduanas son, con independencia de su función tributaria, la primera línea de defensa en materia de comercio internacional de un territorio frente a los intercambios comerciales ilegítimos. Así, la protección de nuestros territorios y la prosperidad de nuestras empresas, depende en gran medida de una unión aduanera que funcione correctamente y sin fisuras.

Con estas cifras, es fácil imaginar la enorme complejidad que supone realizar un adecuado control aduanero, ya sea en términos cuantitativos o cualitativos. Es por ello que una de las principales medidas en el programa de seguridad aduanera de la UE es el del Operador Económico Autorizado. 

Con este programa la aduana pretende  contar con socios de confianza y que las empresas establecidas en la UE que realicen actividades frente a la aduana “vigilen” por sí mismas la seguridad e integridad de la cadena de suministro. A cambio, la aduana les ofrece  ventajas como  un menor número de controles físicos, o incluso la elección del lugar donde realizar dicho control.

Pero si es importante convertirse en un socio de confianza de la aduana, más importante aún son los efectos en el ámbito de las relaciones comerciales con clientes y proveedores.

"UN OPERADOR ECONÓMICO AUTORIZADO SE CONVIERTE EN UNA AUTOPISTA DEL COMERCIO INTERNACIONAL"

En definitiva, un Operador Económico Autorizado (OEA), a través de sus ventajas aduaneras, se convierte en el mejor aliado de clientes y proveedores en la cadena de suministro, se convierte en una autopista del comercio internacional.

Y esta confianza se va a ir extendiendo a todas las aduanas del mundo, a través de los acuerdos de reconocimiento mutuo. Esto significa que la empresa que sea OEA, tendrá poco a poco la confianza de un mayor número de aduanas, y por lo tanto, de clientes y proveedores.

En resumen, el OEA es el “ser o no ser” del comercio internacional, de tal forma que la empresa que no sea OEA quedará fuera de ese tipo de transacciones y será expulsada de la cadena de suministro internacional.