Existe acoso laboral sobre el trabajador a quien se encomiendan reiteradamente actividades consideradas penosas y ser, asimismo, objeto de un continuo seguimiento en relación con su desempeño laboral.

Sentencia núm. 23/2017 del Juzgado de lo Social núm. 3 de A Coruña de fecha 23 de enero de 2017 (JUR\2017\33862)

La trabajadora demandó a su empleadora y a dos de sus superiores jerárquicos por una vulneración de sus derechos fundamentales, alegando ser objeto de acoso sexual y laboral por parte de aquellos, ante el conocimiento y la tolerancia de la empresa.

En concreto, la trabajadora alegó que desde su traspaso al centro de trabajo en el que prestaban servicios los codemandados, había sido objeto de un constante hostigamiento por su parte y un seguimiento laboral intenso, que incluso la obligó a iniciar el procedimiento formal de a-coso implantado en la empresa, y a denunciar el acoso sexual y laboral a la Inspección de Trabajo y a la Guardia Civil.

El Juzgado de lo Social núm. 3 de A Coruña estimó parcialmente la demanda de la trabajadora, declarando la nulidad de la actuación de la empresa y de uno de los compañeros codemandados, condenándolos solidariamente a indemnizar a la trabajadora por el daño ocasionado y absolviendo al otro codemandado de todas las pretensiones.

Para fundamentar esta sentencia de condena, el Juzgado realiza una valoración de los requisitos jurisprudenciales necesarios para determinar cada tipo de acoso:

Por una parte, el acoso sexual requiere de las siguientes notas: a) la ausencia de incredibilidad subjetiva de la víctima, derivada de la relación con el acusado, que pudiera conducir a la deducción de la existencia de móviles falsos, lo cual no consta en este supuesto; b) verosimilitud, entendida como corroboraciones periféricas de carácter objetivo que doten a la declaración de la víctima de aptitud probatoria (i.e. los informes médicos que avalan la declaración de la actora); y c) persistencia y fi rmeza del testimonio incriminatorio, lo cual pudo constatarse en el presente caso con las respectivas versiones de la actora tanto en el procedimiento penal como en el acto de juicio del procedimiento laboral.

Por otra parte, el Juzgado analizar uno a uno los requisitos necesarios para la declaración de acoso laboral, a saber:

a) requisitos objetivos: 1º) conducta hostil contra la dignidad personal de la víctima, su profesionalidad o su integridad psíquica, con degradación de las condiciones de trabajo. Y tal situación vendría dada por la persecución sufrida por la trabajadora, habiendo sido objeto de continuadas llamadas de atención por parte de su superior con empleo de intolerables formas, de gritos y de descalifi caciones, amén de haberle dirigido expresiones amenazantes; situación ésta constatada por la Inspección de Trabajo; 2º) sistematicidad en tales conductas, lo cual queda acreditado en el presente caso, cuando ni tan siquiera su puso remedio a pesar de la intervención de la Inspección de Trabajo; 3º) relación de causalidad con el trabajo; 4º) falta de amparo en el poder de dirección, acreditado por cuanto que la situación era conocida por la empresa sin que conste ninguna actuación por su parte al respecto; y 5º) gravedad, que consta acreditada por el daño a la salud física y psíquica de la trabajadora.

b) requisitos subjetivos: 1º) intencionalidad denigratoria, acreditada a partir del comportamiento persistente del demandando, destinado a vejar y humillar a la actora; y 2º) carácter individualizado del destinatario, lo cual concurre en el presente caso, en el que no consta que ese trato fuera recibido por otros compañeros.

Todo lo anterior describe el comportamiento de un acosador y refl eja el marco típico de una situación de acoso en el trabajo.

Finalmente, el Juzgado estima la reclamación adicional de indemnización por daños y perjuicios, que cifra 30.360 euros, sobre la base del daño causado a su integridad física, quien se encontraba afectada incluso por un largo proceso de incapacidad temporal.