El pasado martes 16 de febrero se cumplieron 125 años de la concesión de la primera patente a un ilicitano. Fue en 1891 cuando el empresario ilicitano Tomás Gomis Ripoll, con su registro ante la Oficina Española de Patentes y Marcas de una máquina para pisar uvas, inauguraba una historia de competencia a través del talento y la innovación, que determinaría la historia de Elche. Una historia de éxito.

En estos 125 años los ilicitanos hemos visto como nuestra ciudad crecía y se reinventaba, pasando de ser un pueblo alpargatero y agrícola de 27.000 habitantes a finales del Siglo XIX, a convertirse en 2015, con más de 225.000 habitantes, en la tercera ciudad de la Comunitat Valenciana en términos de población y de número de empresas (sólo superada por Valencia en empresas industriales).

Elche es hoy una ciudad competitiva que ha sabido compaginar tradición y modernidad y que ahora aborda el reto de diversificar su patrón de crecimiento, acogiendo nuevas formas de economía intensivas en conocimiento e innovación. En los últimos cincuenta años  se ha convertido en un referente nacional por su actividad económica, que gira en torno a la industria de la moda del calzado, la agricultura, el comercio y sus dos Patrimonios de la Humanidad. Pero también es una ciudad en la que se han realizado importantes investigaciones y avances en el campo de la medicina, en la que en los años sesenta se produjo una extraordinaria revolución en  las industrias del dulce y del motor, y en la que también se han reinventado los negocios de las bicicletas de montaña, de las gafas de sol, del cartón, del neumático y del caucho. Éstos son sólo algunos ejemplos de los muchos que han hecho que Elche se haya consolidado como uno de los lugares elegidos por importantes multinacionales para ubicar sus empresas.

Todo esto ha sido posible gracias a la iniciativa emprendedora de las gentes de Elche, venidas de todas partes, que desde la Revolución Industrial han creado una cultura colectiva basada en el trabajo y el esfuerzo, haciendo de la creatividad, la innovación y la capacidad de adaptación al cambio sus herramientas para desarrollar sus proyectos vitales y empresariales.

Con motivo de este 125 aniversario, queremos rendir homenaje a una ciudad de emprendedores que han sabido generar valor, plasmando su talento y su capacidad creativa a través de los más de 25.000 registros de marcas, diseños y patentes inscritos por ilicitanos entre 1891 y 2016 en las Oficinas Nacionales e Internacionales de Propiedad Industrial.

Con este fin nace INGENIAELX, un proyecto de investigación en el que colaboran La Cátedra Pedro Ibarra, el Museo de Pusol y un equipo de profesionales, que tiene como objetivo dar a conocer los últimos 125 años de la historia económica de Elche contados a través de la propiedad industrial. Se trata de una oportunidad histórica para resaltar la creatividad y el talento, manifestado en los registros de invenciones, diseños y marcas, que han transformado Elche a lo largo de estos 125 años de intensa vida económica, que han permitido la evolución competitiva de sus sectores productivos, que han sofisticado el capital humano y que han llevado los resultados de nuestra innovación a todos los rincones del mundo. Pero también es una magnífica oportunidad para reforzar la identidad Ilicitana, de impulsar la creatividad y el talento entre las nuevas generaciones y de generar ilusión para construir nuestro futuro.

Desde hoy, INGENIAELX emprende un año de viaje a través de actividades que girarán en torno a la innovación, la inventiva, la investigación y la propiedad industrial con el objetivo de desvelar la historia de Elche, la historia de nuestra ciudad… nuestra historia.