Después de varias crisis económicas - en especial la más reciente del 2008 - las empresas han tenido que reinventarse para demostrar a sus clientes, socios, empleados e inversionistas que sus valores y su ética se han vuelto cada vez más fuertes y que por ello son totalmente dignos de su confianza, en todos los niveles de superación. 

Tener un programa de cumplimiento fuerte y eficaz ya no es una opción sino un requisito de negocio, inteligente y estratégico que los líderes de las empresas deben tener con el fin de probar que están ofreciendo algo por encima y más allá de su rentabilidad. Se debe ofrecer un entorno estable y de alto manejo de riesgos, mientras logran aun alcanzar sus objetivos y aumentar sus ganancias. 

Anti-corrupción, anti-soborno, lavado de dinero y temas relacionados a la competencia, comercio y privacidad de datos son sólo unos pocos ejemplos de las áreas que abarca la sombrilla de cumplimiento. Adicionalmente a esos temas, las empresas necesitan ejecutar de manera efectiva su política de controles internos para así garantizar la transparencia en cuanto a las políticas de cumplimiento como el que los empleados apeguen sus comportamientos a las mismas. Las compañías multinacionales que deciden operar en mercados emergentes y de alto riesgo, a menudo enfrentan un mayor desafío en este sentido, debido al complicado entorno empresarial que les envuelve en estos lugares y la forma en que deben de operar con agencias y clientes.