El pasado 17 de agosto entró en vigor el Reglamento (UE) nº 650/2012 del Parlamento Europeo y del Consejo, de 4 de julio de 2012, por el que se establecen importantes modificaciones en el tratamiento jurídico de las sucesiones por causa de muerte.

La principal y más llamativa modificación normativa es la relativa al criterio para determinar la ley aplicable (en adelante LA) a la totalidad de la sucesión mortis causa, de forma que con este nuevo texto normativo la LA ya no será la ley de la nacionalidad del difunto como establece el art. 9.8 del Código Civil, sino la de su “residencia habitual” en el momento de su fallecimiento.

Esta relevante novedad legislativa tiene importantes efectos implícitos ya que los resultados de aplicar la normativa de un Estado miembro u otro pueden ser totalmente distintos en la distribución del caudal hereditario.

Sin embargo, esta nueva norma no es de carácter imperativo, ya que solo se aplicará en defecto de disposición expresa. Así, será posible elegir la LA que regirá nuestra sucesión, con independencia de nuestro país de residencia, de forma que cualquier persona podrá elegir como LA la ley de su nacionalidad, o si tuviere más de una, de cualquiera de ellas. Dicha elección deberá materializarse en una disposición mortis causa realizada conforme a las reglas del derecho aplicable elegido. Dicha LA afectará a la totalidad de la sucesión, esto es a la capacidad para suceder, desheredación, determinar la parte de libre disposición, legítimas y demás restricciones a la libertad de disposición mortis causa, entre otras.

Además, cuando la ley elegida por el causante para regir su sucesión sea la ley de un Estado miembro, las partes interesadas podrán acordar que los tribunales de dicho Estado miembro tengan competencia exclusiva para determinar cualquier cuestión en materia de sucesiones.

“…los resultados de aplicar la normativa de un Estado miembro u otro pueden ser distintos en la distribución del caudal hereditario.”

Por otro lado, al haberse unificado la ley aplicable a los testamentos de la UE, el testamento redactado con arreglo a la LA designada podrá circular entre las fronteras de los Estados miembro, de forma que ninguna autoridad podrá cuestionar la validez de fondo de un testamento que se ajuste a la Lex Successionis.

Otra novedad del Reglamento es la creación del “Certificado Sucesorio Europeo” (CSE), dicho certificado se expedirá para ser utilizado en otro Estado miembro y producirá los siguientes efectos:

  • Surtirá efectos en todos los Estados miembros sin necesidad de ningún procedimiento especial.
  • Se presumirá que el certificado prueba los extremos que han sido acreditados y que la persona que figure en él como heredero, legatario, ejecutor testamentario o administrador de la herencia tiene la cualidad indicada en él o es titular de los derechos que se expresen sin más condiciones o limitaciones que las mencionadas en el certificado.
  • Se considerará que cualquier persona que, en virtud de la información contenida en un certificado efectúe pagos o entregue bienes a una persona facultada por dicho certificado ha tratado con una persona autorizada para ello.
  • El certificado será un título válido para la inscripción de la adquisición hereditaria en el registro competente de un Estado miembro, sin perjuicio de las excepciones contenidas en el Art. 1.2. k) y l) del Reglamento europeo nº 650/2012.

El CSE está destinado a ser presentado ante las Autoridades Públicas o ante cualquier instancia particular de un Estado miembro distinto de aquel en el que fue expedido, a fin de probar y acreditar los elementos esenciales de una sucesión hereditaria. Es decir, que si ante las autoridades competentes de un Estado miembro de la Unión Europea se ha tramitado un expediente hereditario conforme a la ley nacional de ese Estado o de cualquier otra ley aplicable a algún aspecto concreto de la sucesión, y en el mismo han quedado acreditados una serie de elementos de la sucesión como la validez del testamento, la cualidad de heredero o legatario, o la existencia de albaceas o de administradores de la herencia, entre otros, se proporciona a los ciudadanos europeos un instrumento jurídico que les permite acreditar esos extremos en cualquier otro Estado de la Unión en que fuera necesario.

No obstante lo anterior, el CSE no es una resolución judicial ni un documento público con fuerza ejecutiva, sino una nueva especie en el mundo de los títulos jurídicos con efectos extraterritoriales en el Derecho Internacional Privado europeo, por ello el CSE no es ni puede ser objeto de declaración de ejecutividad ni de ejecución.

“…se crea el CSE, el cual permitirá invocar en otro Estado miembro derechos que puedan tenerse sobre una herencia…”

Las disposiciones del nuevo Reglamento se aplicaran en toda Europa, con excepción de Reino Unido, Irlanda y Dinamarca, a las sucesiones de las personas fallecidas a partir del 17 de agosto de 2015.

En conclusión, nos encontramos ante un nuevo escenario sucesorio aplicable a nivel europeo, en el cuál a efectos de determinar la ley aplicable a la sucesión ya no se tendrá en cuenta la ley nacional sino la ley territorial, ofreciendo la posibilidad de diseñar nuestra sucesión al poder elegir la ley aplicable a la misma, algo novedoso hasta ahora en nuestro sistema jurídico. A su vez y con motivo de agilizar el aspecto procedimental de las sucesiones internacionales, se crea el CSE, el cual permitirá invocar en otro Estado miembro derechos que puedan tenerse sobre una herencia, facultades de ejecución o administración sobre la misma, sirviendo como una herramienta probatoria eficaz para la formalización de herencias en otros Estados miembro.