La primera reforma fiscal del gobierno de Juan Carlos Varela fue promulgada a principios de mes, apenas el 4 de mayo pasado, mediante Ley 27 de 2015. A continuación dos temas relevantes de la reforma fiscal:

1. INGRESO GRAVABLE PRODUCIDO EN PANAMÁ

El Artículo 694 del CF originalmente incluía como renta gravable el ingreso recibido por personas naturales o jurídicas cuyo domicilio esté fuera de la República de Panamá producto de cualquier servicio o acto, documentado o no, que beneficie a personas naturales o jurídicas, nacionales o extranjeras, ubicadas dentro de la República de Panamá [ello comprende honorarios e ingresos por derechos de autor, regalías, derechos de llave, marcas de fábrica o de comercio, patentes de invención, know-how, conocimientos tecnológicos y científicos, secretos industriales o comerciales], en la medida en que dichos servicios incidan sobre la producción de renta de fuente panameña o la conservación de esta y su erogación haya sido considerada como gastos deducibles por la persona que los recibió.

A raíz de la reforma, ahora se establece como ingreso gravable y por ende, sujeto a retención, los ingresos de fuente panameña recibidos por una persona no residente de la República de Panamá, pagados o acreditados por:

  • Instituciones públicas (gobierno central, entidades autónomas o semiautónomas, gobierno local, compañías del Estado o corporaciones en las que el Estado posee el 51% o más de las acciones);
  • No contribuyentes del impuesto sobre la renta y/o;
  • Contribuyentes que se encuentren en pérdida.

2. PAGOS RECIBIDOS POR CONTRIBUYENTES NO RESIDENTES

La reforma revive y modifica el artículo 733-A al establecer que los pagos de dividendos, intereses, regalías, honorarios u otros de similar naturaleza efectuados desde la República de Panamá hacia el exterior, que estén exentos de la retención del impuesto sobre la renta en virtud de cualquier ley especial, dicha exoneración no aplicará en los casos en que al beneficiario final de los pagos le sea posible acreditarse en el país de residencia, los impuestos que hubiera pagado en Panamá de no existir la exención en cuestión.

En el caso de que la legislación del país de residencia del beneficiario no permita dicha acreditación, la República de Panamá reconocerá la exención correspondiente al régimen especial del que trate, siempre que el beneficiario pruebe fehacientemente, mediante opinión formal de un experto independiente en materia tributaria de su país de residencia, que no reconocerá el reconocimiento de un crédito fiscal por impuestos pagados en la República de Panamá.

En el caso de que el crédito sea parcial, la República de Panamá exonerará el porcentaje del impuesto sobre la renta que el otro país no permita al beneficiario acreditarse, siempre que el interesado pruebe la forma en que procede el reconocimiento del crédito en su país, mediante opinión formal del experto independiente del país de residencia.