Las declaraciones del pasado lunes en las que la tenista María Sharapova reconocía haber dado positivo en un control antidopaje han desencadenado rápidas reacciones por parte de algunos de sus patrocinadores.

En particular, Nike y Tag Heuer han decidido suspender o no renovar sus contratos de patrocinio, mientras que Porsche ha decidido posponer las actividades programadas con la deportista.

La reacción de los patrocinadores de Sharapova ante circunstancias de este tipo viene resultando cada vez más habitual en el sector y tienen su origen en cláusulas que se introducen en los contratos (p.e. de respeto mutuo) por las que cada una de las partes se obliga a comportarse de forma que no resulte perjudicial para la imagen o reputación de la otra parte durante la vigencia del contrato.

Funcionan como un mecanismo de protección frente a cualquier actuación que difame o desmerezca a la otra parte y prevén, por ejemplo, la suspensión o incluso la resolución unilateral anticipada por el patrocinador, así como el pago de indemnizaciones por los daños y perjuicios causados por el patrocinado.

Este tipo de cláusulas ya han permitido en ocasiones anteriores que firmas como Nike suspendieran o resolvieran sus contratos con celebrities tales como Tiger Woods -debido a los escándalos relacionados con las infidelidades matrimoniales-, Lance Amstrong -como consecuencia de su relación con el dopaje-, Oscar Pistorius -por el presunto asesinato de su esposa- o, más recientemente, Manny Pacquiao -por sus declaraciones contra los homosexuales.

En España, la Audiencia Provincial de Alicante falló hace unos años a favor de la resolución unilateral por parte de Kelme del contrato con el futbolista Oleguer por unas declaraciones relacionadas con una organización terrorista.

A pesar de que las circunstancias que permiten el amparo de las referidas cláusulas pueden ser muy diferentes, no siempre es sencillo defenderlas ante los tribunales, por lo que una clara redacción de los supuestos amparados es fundamental en estos supuestos.