El pasado 3 de mayo, la Comisión Europea publicó un informe detallado analizando la evolución que ha experimentado el "crowdfunding" en los últimos años entre los Estados Miembros de la Unión Europea, como fuente de financiación alternativa para las pymes, start-ups y otro tipo de entidades de mayor riesgo y dificultades para obtener financiación a través de los medios tradicionales.

Dicho informe formaba parte de los compromisos asumidos por la Comisión Europea en el plan de acción adoptado en septiembre de 2015 que persigue promover una unión entre los mercados (“Capital Market Unions”).

El informe hace hincapié en el rápido crecimiento experimentado por el Crowdfunding en la UE, destacando que en 2015 se recaudaron con éxito 4,2 billones de euros frente a los 1,6 billones de euros recaudados en 2014, siendo Reino Unido el país en el que por el momento se ha obtenido un mayor volumen de financiación a través de este mecanismo.

No obstante, tras un estudio comparativo del marco legal del crowdfunding de cada uno de los Estados Miembros, la Comisión Europea insiste en que se trata todavía de un sector de carácter marcadamente local, que ha sido regulado a nivel nacional conforme a las necesidades específicas de cada país, a pesar de que dichas regulaciones nacionales son consistentes en cuanto a sus objetivos (buscando un equilibrio entre el fomento de la actividad y el establecimiento de garantías suficientes para proteger al inversor no profesional).

En España, por ejemplo, el crowdfunding de capital ("equity") y de préstamo ("lending"), esto es, el que promete al inversor un retorno basado en acciones o participaciones de la sociedad en que se invierte o en intereses respecto del capital invertido, fue regulado en 2015 a través de la Ley 5/2015, de 27 de abril, de Fomento de la Financiación Empresarial. Dicha ley introduce como principal novedad la obligatoriedad de que las plataformas de crowdfunding que operen en España hayan sido previamente autorizadas por la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV).

A la vista de lo anterior y dado el dinamismo del sector, la Comisión Europea ha comunicado que todavía no ha llegado el momento de desarrollar un marco comunitario común. No obstante, se compromete a mantener un diálogo regular con los agentes involucrados para promover la convergencia y vigilar de cerca al que considera un sector de gran potencial capaz de revolucionar el sistema financiero tradicional.