Para nadie es un secreto que el derecho aeronáutico y el comercio internacional están estrechamente relacionados, y que su buena relación genera grandes beneficios para los países. Lo cierto es que Costa Rica debe innovar en esta materia y así sobresalir en un ámbito jurídico y comercial.

Por más de un siglo la humanidad ha evolucionado en el tema del derecho aeronáutico desde una perspectiva política, económica y social; el impacto positivo del derecho aeronáutico en el comercio internacional, no habría sido posible de no ser por un marco jurídico apropiado. Y aunque al día de hoy existen numerosos convenios, anexos y directrices, está claro que aún existe mucho camino por recorrer.

Ha pasado ya más de un siglo desde aquel momento clave para la economía mundial en que se llevó a cabo el primer vuelo en una aeronave controlada. Desde este momento, la economía y la globalización han generado circunstancias que han obligado a las naciones a crear estrategias universales, para desarrollar así vínculos imprescindibles entre el derecho aeronáutico y el comercio internacional con el fin de alimentar la economía. Se puede afirmar entonces que la función del derecho aeronáutico va mucho más allá de regular el transporte de los pasajeros entre países y ciudades. Actualmente y por todo su impacto, el derecho aeronáutico significa a nivel mundial una fuente de recursos económicos, sociales y laborales.

Indica la reconocida Dra. Griselda Capaldo en su análisis, Nueve años de vigencia del Convenio de Montreal de 1999: Su interpretación jurisprudencial respecto del transporte aéreo de pasajeros, que: “La aviación civil internacional transporta anualmente unos 2,5 millardos de pasajeros y el 35% del valor de todo el comercio internacional, produciendo un impacto estimado sobre la economía global de unos USD 3,560 billones equivalentes al 7,5% del Producto Bruto Mundial.”

Si hablamos de empleo, se estima que la industria de aeronáutica genera aproximadamente 58.1 millones de trabajos globalmente, mientras que más de nueve millones de trabajos indirectos son generados por la necesidad de los diferentes suplidores de servicios. Estas cifras no incluyen el impacto socio económico del turismo generado mediante el movimiento de personas.

Asimismo, un estudio conducido por Oxford en representación del ATAG (Air Transport Action Group) reflejó que el incremento en experiencias culturales, mejora en la calidad de vida. Asimismo la creación de trabajos, ganancias por turismo, facilidad para el comercio y reducción de tiempo en entrega de suplementos médicos y transporte de órganos son sólo algunas de las ventajas sociales que genera la aviación.

Costa Rica no ha sido la excepción para estos beneficios. Según el Instituto Costarricense de Turismo para el año 2013 ingresaron a Costa Rica un 88,2% turistas por motivos de vacaciones, visita a familiares, atención médica y educación. En ese mismo año un aproximado de USD 1,322.6 fue el gasto promedio por persona no residente que ingresó por la vía aérea a Costa Rica.

Es válido afirmar que para Costa Rica la aviación representa un motor importante para la economía. Consecuentemente, es por ello que debemos seguir trabajando en implementar herramientas para propiciar el aumento y aceleración de los beneficios por medio de programas que incentiven la aviación privada, el turismo aéreo, y aeroclubes. Así como contar con un órgano que tenga como objeto asegurar el crecimiento sostenido de la industria aeronáutica civil, como un equipo de línea de la Dirección General de Aeronáutica Civil, con funciones tales como: i) promover la creación de empresas aéreas nacionales y fomentar la inversión extranjera, asesor sobre viabilidad financiera, legal y técnica, ii) promover la capacitación del personal aeronáutico, iii) promover el aseguramiento de la calidad en los servicios aeronáuticos en general, y la búsqueda constante de mecanismos para simplificar y reducir los plazos y costos de los procedimientos para la obtención de autorizaciones, permisos y licencias en la Dirección General de Aviación Civil.

No es necesario esperar un siglo más para darse cuenta y explotar todo el potencial que tiene Costa Rica para fortalecer la industria y el derecho aeronáutico en busca de atraer todos sus beneficios.