Las obras huérfanas son aquellas cuyos  titulares no pueden ser identificados o localizados. Un reciente desarrollo legal en  esta materia ha precisado el régimen aplicable a estas obras, entre otras cosas, para determinar en qué momento pueden considerarse huérfanas. La normativa facilitará, en particular, la digitalización de obras.

El pasado 12 de junio entró en vigor el Real Decreto 224/2016, de 27 de mayo, por el que se desarrolla el régimen jurídico de las obras huérfanas al objeto de garantizar la seguridad jurídica en su utilización por parte de centros educativos, instituciones culturales (bibliotecas, museos, fonotecas, filmotecas, etc.) y organismos públicos de radiodifusión. El Real Decreto desarrolla algunos aspectos de la Directiva 2012/28/UE que, como parte de la Agenda Digital para Europa, incluye el establecimiento de un marco jurídico completo para facilitar la digitalización y divulgación de obras huérfanas. Esta nueva regulación resulta de especial interés, dado que supone un marco habilitante para que muchas instituciones culturales -como por ejemplo la Biblioteca Nacional de España, tal y como apuntó el Consejo de Ministros en su nota de prensa del 27 de mayo-, puedan digitalizar un gran número de obras huérfanas que venían almacenando en sus fondos y que debido, al vacío legal existente, no habían podido utilizar hasta la fecha.

El artículo 37 bis de la Ley de Propiedad Intelectual define la obra huérfana como aquella “obra cuyos titulares de derechos de propiedad intelectual no están identificados o, de estarlo, no están localizados a pesar de haberse efectuado una previa búsqueda diligente de los mismos”. En virtud del Real Decreto 224/2016, podrán adquirir la condición de obras huérfanas las siguientes:

  • Obras cinematográficas o audiovisuales, fonogramas y  obras publicadas en forma de libros, periódicos, revistas u otro material impreso que figuren en las colecciones de  centros  educativos,  museos, bibliotecas y hemerotecas accesibles al público, así como de archivos, fonotecas y filmotecas.
  • Obras cinematográficas o audiovisuales y fonogramas producidos por organismos públicos de radiodifusión hasta el 31 de diciembre de 2002 inclusive, y que figuren en sus archivos.
  • Obras y prestaciones protegidas que estén insertadas o incorporadas en las obras citadas anteriormente o que  formen parte integral de éstas, salvo que los titulares   de  sus  derechos  estén  identificados  o localizados,   en   cuyo   caso   será   necesaria   su autorización   para su reproducción y puesta a disposición del público.

La condición de huérfana requiere que la entidad beneficiaria realice previamente una búsqueda diligente, en los términos fijados por el Real Decreto 224/2016, tras la que no se haya identificado al titular de la obra o haya resultado imposible localizarle. A tal efecto, se considerarán entidades beneficiarias los centros educativos, museos, bibliotecas, hemerotecas, archivos, fonotecas y filmotecas accesibles al público, ya sean de naturaleza pública o privada, así como los organismos públicos de radiodifusión, cuyos actos deberán en todo momento llevarse a cabo sin ánimo de lucro y con finalidades de interés público. Dichas entidades beneficiarias estarán facultadas para “reproducir obras huérfanas, a efectos de digitalización, puesta a disposición del público, indexación, catalogación, conservación o restauración, así como poner a disposición del público las mismas en la forma establecida en el artículo 20.2.i) de la Ley de Propiedad Intelectual, siempre que tales actos se lleven a cabo sin ánimo de lucro”.

La preceptiva búsqueda diligente consistirá, en primer lugar, en la consulta de la base de datos de obras huérfanas de la Oficina de Propiedad Intelectual de la Unión Europea. En caso de no obtener resultados sobre la obra en cuestión, deberán además consultarse las fuentes tasadas que figuran en el anexo al Real Decreto, donde, atendiendo al tipo de obra (obra audiovisual, plástica, literaria, etc.) se incluyen, entre otras, el depósito legal, el Registro General de la Propiedad Intelectual, las bases de datos de las respectivas entidades de gestión colectiva (las relacionadas con productores de fonogramas y productores de obras audiovisuales, etc.), el ISSN (International Standard Serial Number) y el ISAN (International Standard Audiovisual Number).

Sin perjuicio de todo lo anterior, en el supuesto de que los titulares de los derechos de propiedad intelectual acrediten de manera suficiente su condición de autores de una obra huérfana frente al organismo competente (la Subdirección General de Propiedad Intelectual del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte), éste dará traslado inmediato de tal circunstancia a la entidad beneficiaria, quien deberá cesar en la explotación de la obra en cuestión. En tal escenario, el legítimo titular de sus derechos podrá solicitar a la entidad beneficiaria una compensación equitativa por el uso realizado de la obra, que se computará desde el momento en el que la obra adquirió la condición de huérfana hasta que se presentó la solicitud del fin de dicha condición. En todo caso, el importe deberá ser consensuado por las dos partes.