En nuestro blog Nuevo Miami solemos destacar el rol que cumple Miami como uno de los mercados que marca tendencia para el sector hotelero. Durante los últimos años, Miami fue un popular punto de partida para marcas lujosas, como The Thompson Miami Beach, Ian Schrager’s EDITION Hotel South Beach, SIXTY Hotel’s Nautilus South Beach, AC Hotel de Marriott y The Raleigh Hotel, renovado como hotel y club privado por el diseñador de moda Tommy Hilfiger. Todas estas marcas están compitiendo en una carrera para atraer a viajeros con un estilo de vida lujoso. Sin embargo, el secreto mejor guardado de Miami y, potencialmente el más lucrativo, puede llegar a ser simplemente un hostal de alta gama atractivo para el elusivo mercado de la generación de los milenarios y su capacidad de gasto anual de 220 mil millones USD.

Los hostales, pensados más como alojamientos para mochileros internacionales que para la alta sociedad internacional, han funcionado muy bien en Europa pero no tanto en América. A pesar de esto, desde que abrió sus puertas en el 2012, el hostal Freehand construido dentro de un viejo hotel al norte de South Beach, se convirtió en un destino popular tanto para locales como para turistas. Para los locales, es un buen sitio de paseo reputado por su comida, sus tragos y sus eventos. Al ver que atrae a los locales y que goza de una buena reputación y precios bajos, los turistas también deciden ir a visitarlo. Casual y discreto sin temores, Freehand evoca el antiguo estilo de Miami Beach y ofrece una opción accesible para escaparse de la ostentación y el glamour de sus vecinos más lujosos.

La estrategia económica detrás del éxito de Freehand con el mercado de los milenarios es bastante directa: reducir los costos fijos de arranque manteniéndose fuera de lo ya transitado y renovando un edificio ya existente, disminuir los gastos generales eliminando las comodidades y los lujos tradicionales, aumentar la cantidad de huéspedes, y compensar la falta de factores de ganancia tradicionales dándole énfasis a la venta de comida y bebidas, lo que también atrae a los locales. Mientras que una habitación normal en Miami Beach cuesta 242 USD por noche, Freehand cobra un promedio de 42 USD por noche por cama en una habitación con ocho camas. Freehand también ofrece habitaciones privadas un poco más caras, pero para los que viajan en grupo y no pasan demasiado tiempo en el hotel, una habitación compartida es una buena alternativa a reservar un conjunto de habitaciones en un hotel tradicional.

El Wall Street Journal  destacó hace poco el éxito de Freehand y el consiguiente interés de los principales inversores, como Ronald Burkle’s Yucaipa Cos., AllianceBernstein y Invesco Ltd., quienes consideran que la fórmula que permitió a Freehand lograr un impacto tan grande en Miami puede replicarse en otros mercados del país con solo algunos ajustes. Freehand abrió recientemente un segundo punto de alojamiento en Chicago y la cadena de hostales Generator de la cadena de hostales europeos está a punto de comprar una propiedad para su primer alojamiento en Miami Beach, próximo al Freehand.

Uno de los principales factores que genera interés en los inversores es la esperanza de que los hostales podrán ayudar a que la industria hotelera llene la brecha que quedó entre su categoría y el actual ejemplo modelo de la economía colaborativa, Airbnb. Esto podría lograrse atrayendo a una mayor variedad de viajeros que no están listos para animarse a ser alojados en la casa de un extraño. Esta brecha en el mercado hotelero que los hostales están intentando llenar es inmensa y los milenarios son el impulsor clave. Hay que tener en cuenta que en solo siete años esta generación de viajeros impulsó el crecimiento de Airbnb a tal punto que el sitio pasó a ser una de las tres marcas de servicios hoteleros más importantes del mundo, valorizada en casi 20 mil millones USD, lo que la coloca por encima de Starwood y Wyndham y a solo unos mil millones de capitalización de mercado detrás de Hilton y Marriott. Sin embargo, a pesar del éxito de Airbnb en la renovación del mercado hotelero, según una encuesta reciente a los milenarios, solo un 3,9 % utilizó Airbnb para hacer las reservas de sus vacaciones, frente a un 5,4 % que pasó sus días en un hostal, un 17,9 % que recurrió a la casa de sus amigos o familia y un 38,2 % que pernoctó en un hotel. Si bien estas estadísticas solo dan una visión parcial, sus resultados demuestran por un lado que, visto el tamaño del mercado hotelero destinado a los miembros de la generación del milenario, una pequeña cuota de mercado puede ofrecer enormes ingresos y, por el otro, revelan un mercado aún sin explotar con un gran potencial de crecimiento dentro del mercado de servicio hotelero tradicional que varios consideran saturado.

Como Airbnb, los hostales atraen a los milenarios ya que ofrecen algo diferente, no solo una habitación, sino una experiencia única, local y que vale la pena compartir con el resto. Dicho de otro modo, es más probable que los milenarios compartan una foto de su experiencia en Freehand que de su estadía en una cadena de hoteles. Aunque puede pasar bastante tiempo hasta que los hostales puedan acaparar a otros tipos de viajeros que no desean abandonar el lujo y las comodidades, este tipo de alojamiento logra ofrecer un punto medio entre la uniformidad de las principales cadenas y el extremo opuesto del espectro dominado por Airbnb.

En la próxima publicación de esta serie, vamos a contarles todo lo que necesitan saber sobre los milenarios y Miami, y cómo los dos se unen para crear un mercado ideal para los hostales.