¿Está preparada Argentina para poner en el mercado la propiedad de sus venerados clubes de futbol? Su nuevo Presidente, Mauricio Macri, parece creer que sí.

En Argentina, unas declaraciones de su Presidente han reavivado el debate sobre la conveniencia de permitir a los clubes de fútbol, que actualmente son asociaciones sin ánimo de lucro, adoptar la forma de sociedades anónimas. El objetivo de la medida sería facilitar la entrada de capital privado, fomentando la transparencia y la profesionalización de la gestión de los equipos.

Esta propuesta ya había sido defendida por Macri como Presidente del Club Atlético Boca Juniors (cargo que ocupó durante 12 años), pero fue rechazada entonces de forma abrumadora por el Comité Ejecutivo de la Asociación del Fútbol Argentino, en lo que el propio Macri ha definido como “su mayor fracaso político”.

En un país donde el futbol desata auténticas pasiones, la polémica no se ha hecho esperar. Y, en el seno de ese debate, la prensa argentina está volviendo masivamente los ojos hacia el caso español.

En España, los clubes de futbol adoptaban tradicionalmente la forma de entidades asociativas hasta que la Ley 10/1990, de 15 de octubre, del Deporte, impuso la obligación de los clubes o equipos que participasen en competiciones de carácter profesional de adoptar la forma de sociedad anónima deportiva. Se trata de un tipo societario muy próximo a la sociedad anónima pero con requisitos adicionales que pretenden, por un lado, garantizar la independencia entre clubes y con ello la competición, y por otro lado fomentar la solvencia y profesionalización de estos equipos.

A modo de excepción, se permitió mantener la forma asociativa a los clubes de fútbol que en los últimos cuatro ejercicios hubieran obtenido un saldo patrimonial neto positivo en las auditorías realizadas por la Liga (esto es, al Real Madrid, F.C. Barcelona, Athletic de Bilbao y Osasuna). Por eso, por ejemplo, el Real Madrid, pese a facturar más de 500 millones de euros anuales, sigue siendo hoy jurídicamente una entidad asociativa, sin ánimo de lucro.

Uno de los objetivos de la Ley del Deporte era permitir la salida a Bolsa de determinados equipos como forma de captación de financiación. A día de hoy, ninguno de los clubes españoles que fueron convertidos en sociedades ha optado por esa posibilidad.

En otros países, algunos clubes de futbol han llegado a salir a Bolsa (entre otros, por ejemplo, el Manchester United, el Ajax o el Oporto), si bien su evolución en los mercados ha sido, cuando menos, muy irregular.

El tiempo dirá si Macri consigue esta vez llevar adelante su propuesta y si termina siendo posible para cualquiera ser propietario, aunque sea de forma indirecta, de una pequeña parte de La Bombonera.