Un operador que pone en internet una herramienta que permite a los usuarios realizar búsquedas en bases de datos de terceros protegidas por derechos de autor (metamotor de búsqueda dedicado), reutiliza la totalidad o una parte sustancial del contenido de dichas bases de datos de terceros, por lo que resulta necesario contar con la autorización del titular de los derechos de dicha base.

Así lo ha determinado el  TJUE en su Sentencia de 19 de diciembre de 2013, Asunto C-202/12, en relación a una página web que permitía a los usuarios efectuar búsquedas de anuncios de venta de vehículos y ofrecía entre sus resultados el contenido de las bases de datos de anuncios de otras páginas web, al entender que:

  • Proporciona al usuario final un formulario de búsqueda que ofrece, esencialmente, las mismas funcionalidades que el formulario de la base de datos del tercero.
  • Traduce “en tiempo real” las órdenes de búsqueda de los usuarios finales al motor de búsqueda del que está equipado la base de datos del tercero, de modo que se explotan todos los datos de dicha base.
  • Presenta al usuario final los resultados encontrados con la apariencia exterior de su sitio de Internet, agrupando las duplicaciones en un solo elemento, pero siguiendo un orden basado en criterios comparables a los empleados por el motor de búsqueda de la base de datos del tercero para presentar los resultados.