Uno de los grandes retos que afronta el ámbito de la protección de datos personales en la actualidad es el establecimiento de medidas de control sobre el uso de la imagen de personas en redes sociales. La publicación de fotografías en dicho entorno es tan frecuente como lo es igualmente la ausencia de autorización y control por parte de las personas que aparecen en tales imágenes. Así, son frecuentes las noticias sobre las consecuencias negativas que provoca la aparición de tal o cual persona en una fotografía accesible desde una red social.

Se trata de una cuestión de proporciones significativas: de acuerdo con lo indicado por Business Insider, cada día se publica una media de 1.800 millones de fotografías en redes sociales. Ante la magnitud de esta cifra, no debe extrañar que alguna de estos millones de fotografías termine planteando problemas legales a su autor, a su difusor o -más habitualmente- a cualquiera de las personas que aparezca en ella. Ante esta situación empiezan a darse iniciativas tendentes a asegurar medidas de protección del derecho a auto-excluirse respecto a la publicación de este tipo de imágenes.

En este sentido cabe destacar la iniciativa "Do Not Snap" lanzada por AVG Innovation Labs, la unidad de investigación y desarrollo de la empresa holandesa de ciberseguridad AVG Technologies. Con Do Not Snap se pretende establecer una herramienta que permitiría asegurar la exclusión en la publicación de fotografías en redes sociales a través de un método aparantemente muy simple: llevar encima y de forma visible una chapa con el logo de la iniciativa. En caso de que el logo apareciera en una fotografía y ésta fuera a publicarse, la cara de la persona que llevara la chapa en cuestión se pixelaría automáticamente, haciéndola irreconocible como puede verse en la imagen que se está utilizando para promocionar la iniciativa.

¿Magia? No, más bien código de programación -ofrecido gratuitamente por AVG Innovation Labs- que, una vez integrado en el software que utilizara una red social, permitiría la detección de tal logo en la imagen a publicarse y, en tal caso, se generaría una rutina automática de anonimización de la cara de la persona que llevara la chapa.

Tendrá que verse si la iniciativa tiene éxito. En cualquier caso se trata de un primer paso en una evolución en la que no deberá extrañarnos la proliferación de este tipo de acciones, tendentes a poner a disposición de todos los usuarios de Internet herramientas sencillas para controlar el uso de su imagen en el entorno digital.