La tecnología CRISPR-Cas9 ha generado grandes expectativas en los últimos años tanto a nivel de industria como de investigación. Sin embargo, recientemente esta tecnología ha quedado ensombrecida por una disputa por las patentes entre dos grupos de investigadores.

Por un lado, se encuentra el grupo liderado por Jennifer Doudna  de la Universidad de California y Emmanuelle Charpentier del Helmholtz Centre for Infection Research en Alemania. Su patente protege el método CRISPR-Cas9 para editar genomas “in vitro”, y reivindica una prioridad de 25 de mayo de 2012.

En el otro bando está el grupo de Feng Zhang del MIT cuya patente protege el método CRISPR-Cas9 para editar genomas en células eucariotas. Esta patente reivindica una prioridad del 12 de diciembre de 2012.

Si nos fijamos en las fechas de prioridad, no cabría la menor duda de que la patente de Doudna y Charpentier es anterior a la de Zhang, por lo que no debería existir conflicto alguno entre ambas patentes. No obstante, en el año 2012 en Estados Unidos, aún estaba en vigor el sistema “First to invent” en lugar del sistema “First to file”. En este sentido, Zhang alega que esta tecnología le pertenece porque él es el primer inventor y para justificar esta afirmación, ha presentado ante la USPTO cuadernos de laboratorio que demuestran que su invento data de 2011.

Ante esta situación, la universidad de California ha solicitado ante la USPTO un procedimiento de “interferencia”, mediante el cual, la Cámara de Recursos e Interferencia formada por un grupo de expertos, establecerá cuál de las dos patentes es realmente la anterior. Es decir, qué bando se queda con toda la tecnología.

De momento, tendremos que esperar un tiempo considerable hasta que la USPTO se pronuncie. Mientras tanto, esperemos que se produzcan mejoras en la tecnología CRISPR que den lugar a nuevos avances científicos.