La habilitación ha sido considerada desde las enmiendas a la ley Mexicana de patentes llevadas a cabo en el 1° de octubre de 1994 y el 20 de septiembre de 2010.

Con la enmienda del 1° de octubre de 1994 se requirió en la ley Mexicana una descripción de la invención que fuera clara y completa para ser entendida y que sirviera de guía a un técnico en la materia para implementarla, además debería ser mencionado el mejor método conocido por el solicitante para llevarla a cabo cuando esto no fuera claro de la descripción.

En la enmienda del 20 de septiembre de 2010, también se considera el incluir información que ejemplifique la aplicación industrial de la invención. Sin embargo, esta información es requerida solo en el caso en el que la descripción no sea clara ni completa para que la invención sea comprendida y sirva de guía a un técnico en la materia para implementarla.

A pesar de lo anterior y de que la oficina de patentes debiera reconocer de buena fe lo descrito por el solicitante, no siendo el papel del examinador determinar la veracidad de la solicitud, últimamente la práctica más común en México es considerar que no es clara cualquier materia que haya sido reclamada en la invención pero no haya sido ejemplificada o demostrada experimentalmente a lo largo de la descripción. Algunos examinadores aceptan que se proporcione información experimental durante el examen de fondo, siempre que exista una idea en la descripción que permita vincular dicha información con lo descrito. Sin embargo al no existir una Guía del examinador en la oficina de patentes Mexicana, no se tiene certeza de cómo superar estas objeciones.

Concluyendo, no es obligatoria la inclusión de ejemplos como evidencia de la aplicación industrial o habilitación cuando las solicitudes incluyan suficiente descripción de la invención, pero en la práctica, algunos examinadores objetan la claridad de la invención cuando no se incluyen ejemplos o evidencia experimental en la descripción.