El pasado 1 de marzo una sentencia del Tribunal General de la Unión Europea confirmó la oposición presentada por la empresa española Selecciones Americanas, S.A. contra la solicitud de marca de la Unión Europea “Vogue Café” por parte de Advance Magazine Publishers, Inc., la compañía estadounidense que edita la revista "Vogue".

La empresa española posee dos marcas nacionales que protegen los términos 'Vogue' y 'Vogue Studio', registrados respectivamente los años 1952 y 2003, para productos de la clase 25 –y concretamente, para ropa interior-. Igualmente, es titular de una marca comunitaria que protege el término 'Vogue', registrada en el año 2003 también para productos de ropa interior, entre otros.

En el año 2003, la editorial solicitó el registro de la marca “Vogue Café”, para la clase 25, esto es, para prendas de vestir, calzado y artículos de sombrerería. Sin embargo, ante la oposición formulada por la empresa de moda española, la División de Oposición de la Oficina de Armonización del Mercado Interior (OAMI) declaró que existía un riesgo de confusión entre la marca comunitaria que se pretendía registrar y las marcas de Selecciones Americanas antes referidas, confirmando así los motivos de la oposición presentada por la empresa de moda española.

Ante dicha resolución de la División de Oposición, la editorial interpuso en 2008 un recurso de apelación ante la Cuarta Sala de Recurso de la OAMI, alegando que las pruebas presentadas por Selecciones Americanas no habían logrado demostrar un uso efectivo de las marcas invocadas en oposición. No obstante, dicho recurso fue desestimado, al entender la Sala de Recurso que la sociedad española había aportado prueba suficiente de uso.

Posteriormente, la editorial recurrió ante los tribunales de la Unión Europea a fin de anular de resolución de la Cuarta Sala de Recurso. En este sentido, el Tribunal General de la Unión Europea ha dictaminado que la empresa de moda española, titular de las marcas invocadas en oposición, había demostrado suficientemente el uso efectivo de sus marcas prioritarias por lo que éstas no estaban incursas en caducidad por falta de uso. Asimismo, habida cuenta de la similitud entre las marcas prioritarias y la marca solicitada, el Tribunal concluye que son signos incompatibles en los que se da un claro riesgo de confusión.