En septiembre se ha publicado la opinión de la European Copyright Society (ECS) (disponible aquí) sobre las Conclusiones del Abogado General Cruz Villalón (disponibles aquí), en el caso entre la sede belga de la multinacional informática Hewlett-Packard y Reprobel SCRL, la sociedad de gestión de derechos de autores y editores en Bélgica, que actualmente se encuentra suspendido a la espera de que el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) responda a las cuestiones prejudiciales planteadas por el Tribunal de Apelación de Bruselas ante el que se está sustanciando el procedimiento.

La cuestión sobre la que se ha pronunciado el Abogado General y sobre la que ahora opina la ECS, es si una ley de propiedad intelectual de un estado miembro, tal y como establece la normativa belga de propiedad intelectual, puede destinar a los editores una parte de la compensación por copia privada a la que se refiere el artículo 5.2 de la Directiva 2001/29/CE sobre derechos de autor y derechos afines en la sociedad de la información (Directiva) a pesar de que dichos editores no figuren entre los titulares del derecho de reproducción del artículo 2 de la Directiva.

Para la ECS, la Directiva establece que los Estados Miembros podrán crear excepciones al derecho de reproducción exclusivo de los autores siempre y cuando los titulares de los derechos reciban una compensación justa, sin especificar que deban ser los autores quienes se beneficien de esta compensación. En este sentido, ni la noción de titular de derechos ni la de autor están definidas en el derecho de la Unión. Sin embargo, tanto el Abogado General como la ECS opinan que la Directiva debe interpretarse en el sentido de que son los autores -como creadores individuales de sus obras- los que deben ser los principales beneficiarios de sus frutos como incentivo a ejercer su libertad de creación. Añaden que, de acuerdo con el derecho de propiedad intelectual, no existe base legal ni justificación que ampare el establecimiento de un derecho exclusivo de remuneración a nadie que no sea el creador de la obra y que, por tanto, sería contrario a la Directiva que los Estados Miembros destinen una parte de la compensación equitativa a los editores si éstos no tienen la obligación de hacerla llegar de manera directa o indirecta a los autores.

Por otro lado, el Abogado General propone la alternativa de que Estados Miembros puedan crear un derecho específico de remuneración a los editores a fin de compensarles por los daños derivados de la comercialización y uso de aparatos de reprografía. En relación con esta cuestión, la ECS advierte que esta medida podría tener efectos negativos ya que, por un lado, se crearían divisiones en el mercado interior (este derecho de remuneración a editores variaría de un estado miembro a otro) y, por otro, repercutiría negativamente sobre la compensación equitativa que acabarían recibiendo los autores ya que parte de ella, al estar basada en el daño producido por las copias, iría a parar necesariamente a manos de los editores.