Nuevo episodio en la guerra emprendida tiempo atrás por Ryanair contra las agencias de viajes online y con especial intensidad respecto a eDreams.

Según informaron varios medios, la aerolínea irlandesa ha interpuesto acciones judiciales en Irlanda frente a conocida agencia de viajes online por publicidad ilícita al ofertar tarifas engañosas de Ryanair, a precios más elevados a los ofrecidos en la propia web del operador low cost, siendo además que las tarifas que publicita eDreams no existen.

La demanda de Ryanair pondría igualmente de manifiesto que eDreams está llevando a cabo dicha actividad utilizando la URL «Ryanar.eDreams.com» bajo el cual se ubica un sitio web que utilizaría la misma imagen corporativa y look and feel que el utilizado por la propia Ryanair, conductas ambas que reforzarían –siempre según la compañía aérea- el ánimo engañoso del proceder de la agencia.

No es esta la primera batalla que libran estas dos compañías. En efecto, igualmente notorio resultó ser el procedimiento que mantuvieron ambas mercantiles en España y al que puso fin el Tribunal Supremo en el año 2012. En aquella ocasión, la aerolínea aspiraba a impedir que eDreams utilizara sus tarifas basándose en una infracción de su derecho de autor sui generis sobre las bases de datos, derecho éste que terminó por desestimarse por considerar el Alto Tribunal que no se cumplían los requisitos de inversión sustancial predicables de las bases de datos protegibles por derecho de autor.

En este nuevo caso, no obstante, llama la atención que Ryanair haya decidido también demandar conjuntamente a Google argumentando que aquélla ha desatendido de formar reiterada las numerosas peticiones de retirar la publicidad ilícita denunciada, infringiendo así los propios términos y condiciones del reputado motor de búsqueda.

Ciertamente será interesante ver cómo se resuelve esta nueva contienda judicial en atención a los numerosos condicionantes que presentan los hechos denunciados tales como la influencia que los cargos de gestión pueden tener a los efectos de considerar engañosa la información relativa a precios, la confusión que puede generar el uso de subdominios que incluyan la marca de un tercero o incluso el alcance que en este supuesto de hecho tendrá el concepto de conocimiento efectivo para que el prestador de servicios de la sociedad de la información acceda a retirar contenidos de terceros eventualmente ilícitos.