El pasado 25 de octubre entró en vigor el Real Decreto 635/2015, de 10 de julio, por el que se regula el depósito legal de las publicaciones en línea. Dicho RD viene a determinar que son objeto de depósito legal, junto con los metadatos que incluyan todo tipo de sitios web y las publicaciones en ellos contenidas –tanto de acceso libre como restringido– cualquiera que sea el procedimiento de producción, edición o difusión; cualquiera que sea el soporte o medio no tangible por el que sean distribuidas o comunicadas; cualquiera que sea la localización física del servidor o servidores a partir de los cuales se difunden a las redes electrónicas; y cualquiera que sea el dominio que albergue la publicación. Sin embargo, se exige que contengan patrimonio bibliográfico, sonoro, visual, audiovisual o digital de las culturas de España y que estén en cualquiera de las lenguas españolas oficiales y producidas o editadas por cualquier persona física o jurídica que tenga su domicilio, residencia o establecimiento permanente en España. Además,  deben estar producidas o editadas bajo un nombre de dominio vinculado al territorio español.

Asimismo, el depósito legal incluirá cualquier otra forma, presente o futura, de contenido electrónico difundido a través de redes de comunicación. No obstante, quedan excluidos los correos y la correspondencia privada, los contenidos que estén albergados únicamente en una red privada y los ficheros de datos de carácter personal.

Como gran novedad, destaca que el sujeto obligado al depósito, no debe depositar nada, sino que serán los centros conservadores los encargados de rastrear los sitios web y archivarlos.

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