Recientemente informamos en este blog sobre la opinión de la European Copyright Society (ECS) sobre las Conclusiones del Abogado General Cruz Villalón (disponibles aquí) en el caso Reprobel ante el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE), en la que la ECS manifestaba que los editores no debería recibir compensación por copia privada. En concreto, tanto el Abogado General como la ECS expresaron que, de acuerdo con el derecho de propiedad intelectual, no existe base legal ni justificación que ampare el establecimiento de un derecho exclusivo de remuneración a nadie que no sea el creador de la obra y que, por tanto, sería contrario a la Directiva 2001/29/CE sobre derechos de autor y derechos afines en la sociedad de la información (la Directiva) que los Estados Miembros destinen una parte de la compensación equitativa a los editores si éstos no tienen la obligación de hacerla llegar de manera directa o indirecta a los autores.

Pues bien, tan sólo hace unos días, hemos tenido acceso a los comentarios de la International Federation of Reproduction Rights Organisations (IFRRO) sobre este asunto, quien muestra su total desacuerdo con la opinión de la ECS, la cual, dice IFRRO, carece de todo fundamento legal. En particular, la IFRRO considera que los editores se encuadran en la categoría de “titulares de derechos” de acuerdo con el artículo 5(2)(a) y (b) de la Directiva y, por tanto, tienen derecho a recibir remuneración por copia privada.

La IFRRO da especial importancia en su interpretación a la dicotomía terminológica existente entre los artículos que regulan el derecho de reproducción y el derecho de compensación. Así pues, mientras que el artículo 2 de la Directiva limita el derecho de reproducción al autor, el artículo 5(2) y el considerando 35 hablan del derecho a compensación equitativa de los titulares de derechos. Esta diferencia terminológica no sería, según la IFRRO, fruto del azar sino una clara muestra de la intención del legislador comunitario de diferenciar los derechos atribuibles a autores y titulares de derechos, encontrándose en esta categoría los editores y, por tanto, pudiéndose beneficiar de los derechos que la Directiva les confiere.

Además, recalca la deficiente interpretación que hace la ECS del caso Luksan, en el que el TJUE establecía específicamente que una legislación nacional que establezca una presunción de cesión de los derechos que originariamente pertenecen al autor, es contraria al Derecho de la Unión. Según, IFRRO de esta decisión no se puede inferir que los autores puedan ceder legalmente su derecho a compensación.

Finalmente, la IFRRO pone de manifiesto sus argumentos económicos y, es que, explica, tanto autores como editores sufren las desventajas económicas que se derivan de las excepciones y limitaciones del derecho exclusivo de reproducción, lo que ha llevado a que los editores reciban parte de la compensación de manera generalizada en todo Europa.

Como ya informamos en la anterior publicación sobre este asunto, el caso se encuentra pendiente a que el TJUE dicte sentencia, prevista para finales de este año.