El Tribunal de Justicia de la Unión Europea ha dictado hoy una sentencia de vital importancia en el campo de la protección de datos personales. Se trata de la decisión relativa al caso C-362/14 o “caso Schrems”.

A través de esta sentencia se reconoce el derecho de los titulares de los datos personales (y, por extensión, de las autoridades nacionales de protección de datos) a cuestionar la efectividad de las medidas de salvaguarda de los mismos en el marco de un acuerdo safe harbor o “puerto seguro”. Como consecuencia, se admite la posibilidad de que un particular pueda solicitar ante la correspondiente autoridad nacional de protección de datos que proceda a inspeccionar las transferencias internacionales realizadas a Estados Unidos en dicho marco, pudiendo llegar éstas a ser declaradas no válidas y existir el riesgo de la imposición de sanciones que en España pueden llegar a alcanzar los 600.000€ por cada infracción individual.

Por supuesto, habrá que esperar a que las autoridades nacionales de protección de datos se posicionen respecto de esta sentencia, pero en el momento actual y como consecuencia de la misma, los acuerdos de puerto seguro no suponen ya una protección infalible para amparar transferencias de datos personales al otro lado del Atlántico. Se inicia una nueva era