A las medidas presentadas por la Comisión Europea para la implementación del proyecto del Mercado Único Digital, hemos de sumar el paquete de medidas presentadas el pasado 25 de mayo referidas tanto a la actualización de la normativa audiovisual como a la regulación de las plataformas online (analizadas en nuestra entrada anterior). En este post entramos a analizar las iniciativas referidas a la actualización de la normativa audiovisual.

El sector audiovisual no es ajeno a la evolución tecnológica, tanto en cuanto a la producción de contenidos como en lo relativo a cómo se canaliza el contenido hasta el público. Muy al contrario, ha sido un importante ámbito que ha impulsado la innovación. En la última década, además de la televisión de programación lineal y de los servicios de pay-per-view, se han desarrollado y consolidado servicios como el video-on-demand y el consumo de contenido audiovisual en streaming en multitud de dispositivos, lo cual ha modificado los patrones tradicionales de consumo (y, con ello, indirectamente, de los mercados audiovisual y publicitario).

La Comisión Europea ha monitorizado periódicamente la efectividad de la regulación europea sobre el sector audiovisual. La última revisión normativa tuvo lugar en 2010, con la “Directiva de Servicios de Comunicación Audiovisual” (Directiva 2010/13, que sustituyó a la Directiva 89/552, de “Televisión Sin Fronteras”) y, junto con el resto de medidas anunciadas el 25 de mayo, la Comisión Europea ha propuesto actualizarla con el objetivo de atender las exigencias que impone un mercado, como se ha demostrado, en constante evolución.

Con esta revisión, la Comisión Europea pretende hacer especial hincapié en diversos aspectos cuyo interés ha emergido en paralelo al desarrollo de las nuevas formas de producción y consumo de contenido audiovisual, asegurando un equilibrio entre la competitividad del sector y la protección del consumidor. Asimismo, la Comisión Europea busca equiparar las normas aplicables tanto a las empresas de radiodifusión tradicionales como a los proveedores de servicios de pay-per-view y a las plataformas de intercambio de vídeos.

En reflejo de estos objetivos, la revisión de la Directiva de Servicios de Comunicación Audiovisual atiende a aspectos propios del mercado audiovisual (incrementar las inversiones en contenido de producción europeo; o mayor flexibilidad de las empresas de difusión, especialmente en lo relativo a la oferta de anuncios publicitarios, pudiendo escoger las empresas de radiodifusión el momento en el que emitirán la publicidad – sin eliminar el límite general del 20% del tiempo de emisión), pero también contemplan otros de interés general que trascienden las actividades de entretenimiento (protección de la infancia, identificación de contenidos nocivos o que inciten al odio).

Otro de los objetivos destacables de la Comisión Europea es garantizar que las autoridades reguladoras sean realmente independientes de los gobiernos y del sector y puedan así garantizar que los medios audiovisuales actúan en interés de los espectadores.

Entre los ámbitos de actuación de la Comisión Europea, destaca la iniciativa de libre circulación de datos, que prevista para finales del año 2016, pretende facilitar la portabilidad de datos así como su traslado entre diferentes plataformas en línea y servicios de computación en nube.