Hoy vemos cómo la tecnología irrumpe y transforma, revolucionando todo tipo de mercados. Impulsa a estrenar nuevos modelos de negocio, los que muchas veces aún no encuentran regulación: aplicaciones para autos que reemplazan taxis, arriendo de departamentos por día que sirven de hotel, entrega de productos por medio de drones, llamadas de teléfono gratis por internet y tantos casos más. La tecnología está cambiando nuestro diario vivir y nosotros, los abogados, siempre apegados a los usos y costumbres, no somos la excepción.

Vemos que, o nos subimos al carro de la modernización, o nos volvemos obsoletos. Por eso hoy los estudios adaptamos desde nuestro look & feel hasta la forma de comunicarnos con nuestros clientes; pero las cosas van más allá. Como decía en un artículo que leí hace poco, si el cambio no es profundo y real, no sirven los retoques por fuera.

Es así que términos como SAAS, DMS e IA deben dejar de ser desconocidos para los abogados. Hoy muchas de nuestras tareas se están realizando en base a plataformas de software DMS que permiten crear colaborativa y rápidamente la información legal, generando registros de los intervinientes de cada documento. Nos permiten buscar ágilmente la información, administrarla, compartirla y validarla; así, administramos mejor nuestros tiempos, disminuimos costos y simplificamos los procesos en departamentos legales de empresas y en nuestros Estudios.

Las tecnologías mencionadas buscan agilizar el trabajo repetitivo de los abogados, comúnmente llamado drudgery (que traducido al español significaría trabajo rutinario). Contienen una serie de sistemas inteligentes de plantillas que permiten a diversos profesionales crear contratos con la asesoría virtual de abogados, que también prestan servicios remotos.

Así también, encontramos otras soluciones que permiten crear documentos e informar los aspectos más relevantes del mismo a las instituciones fiscales, gubernamentales y bancarias en forma automática. Son sistemas del estilo de “empresa en un día”, un software para la creación de sociedades que lanzó el Ministerio de Economía chileno hace algunos años, pero que cuentan además con prestaciones adicionales que permiten operar con todos los permisos que una empresa necesita.

Otra tecnología que los abogados debiéramos considerar es un medio recientemente lanzando en Inglaterra que se puede categorizar dentro de los BOT (derivado de la palabra ROBOT). Éste permite que los ciudadanos pregunten a un sistema automático si una determinada circunstancia reviste las características de un delito. De esta forma, tienen a su disposición una especie de abogado penal automático que los guía en cuanto a acciones rápidas para la protección y/o defensa de sus derechos. Esto aplica para casos simples, pero ayuda también a un servicio legal on-demand a cualquier horario. Así, los abogados criminalistas pueden dedicar más tiempo a trabajos de mayor complejidad técnica.

Por otro lado, en algunas prestigiosas oficinas de Estados Unidos ya existen softwares capaces de usar Inteligencia Artificial para leer y entender cientos de documentos legales que agilizan los procesos de due diligence, permitiendo a un abogado realizar su trabajo en la mitad del tiempo; o los que convierten en un commodity la investigación jurídica, generando algoritmos capaces de entregar doctrina y jurisprudencia relacionada en segundos.

Finalmente, existen proyectos en Norteamérica y Europa enfocados en generar un primer juez automático que permite -en virtud del análisis de muchas demandas, contestaciones, pruebas y otros documentos judiciales- buscar las palabras y decisiones claves que debe contener una sentencia, apostando a agilizar y desestresar tremendamente los sistemas judiciales. Aun cuando éstos son primeros intentos, el futuro se ve en esa dirección.

Debemos entender que la intención de estas tecnologías no es reemplazarnos, sino ayudarnos a trabajar en forma más eficiente, de manera que podamos dedicarnos a agregar valor a nuestros clientes, distinguiéndonos por aspectos asociados a la estrategia, negociación y habilidades blandas. Estemos atentos al cambio y vayamos de la mano con los avances tecnológicos.