Después de la reforma legislativa iniciada en Reino Unido para los casos de reclamaciones por latigazo cervical o whiplash claims, ha llegado el momento de poner la atención en las reclamaciones por supuestas intoxicaciones alimentarias contraídas durante las vacaciones de ciudadanos británicos.

Bien es sabido que este tipo de reclamaciones proliferan en los últimos tiempos favorecidas por ciertos colectivos que las potencian o incentivan. Los dueños de las furgonetas, formalmente denominadas Claims Management Companies (CMCs) son actualmente el quebradero de cabeza del sector hotelero, al facilitar el contacto entre los ciudadanos que sufren las supuestas intoxicaciones con los abogados que se las gestionan.

El regulador británico, tiene sospechas de que estas CMCs puedan estar recibiendo comisiones por su labor captadora de clientes a los despachos de abogados ingleses, y por este motivo ha iniciado una investigación en la que solicita a los despachos información sobre cómo han llegado hasta ellos las reclamaciones de los ciudadanos, cuántas de ellas han sido transadas y cuales han sido los honorarios recibidos, justificando esta solicitud de información con la imperiosa necesidad de evitar conductas fraudulentas. Se debe recordar que desde 2013 el pago o el cobro de tasas de remisión (referral fees) están prohibidas en Reino Unido.

El hecho de que el propio regulador británico inicie este tipo de investigaciones nos permite hacernos una idea del enorme número de este tipo de reclamaciones que se están produciendo en los últimos años, y de la necesidad de atajar estos comportamientos fraudulentos, no solo por parte de los despachos de abogados que gestionan las reclamaciones sino de las CMCs que son quienes en realidad consiguen a los reclamantes.

No han sido pocas las reacciones al inicio de esta investigación en Reino Unido y, desde el sector hotelero, se ha visto como un paso positivo, similar al que ya se ha dado con el latigazo cervical.

En palabras de la jefa del departamento de fraude de la Asociación de Agentes de Viajes Británicos: "La industria necesita unirse con el gobierno para dar soluciones a este problema. Necesita ser abordado de la misma manera que se hizo con las reclamaciones de latigazo cervical, a través de normativa que excluya a las CMCs del mercado".

En definitiva, es de agradecer que desde el propio regulador se empiecen a tomar medidas que acaben con estas prácticas, en muchos casos fraudulentas y que afectan en gran medida a los establecimientos hoteleros en nuestro país. Solo hay que esperar a ver si de esa manera, se consigue la esperada reducción en el número de casos por intoxicación en hoteles españoles y la temporada estival puede volver a servir para que tanto clientes como hoteleros "disfruten de las vacaciones".