La implantación de la Formación Profesional Dual (FPD) supone un reto y una gran oportunidad para nuestro país, toda vez que nos permite afrontar el abandono educativo temprano y el desempleo juvenil.

La Unión Europea pone de relieve que fortalecer el diálogo entre nuestros sistemas educativos y empresariales, es una de las mejores políticas para garantizar sociedades cohesionadas y abiertas, competitivas e innovadoras.

Consciente de que educación y empleo son las mejores políticas sociales con las que cuenta un país, el Consejo de la Unión Europea recuerda, en su Informe 2015, la importancia que para nuestra nación representa consolidar las reformas educativas encaminadas a extender la FP en sus diferentes modalidades, y especialmente la FPD, como pieza fundamental de la sociedad de la inclusión y del conocimiento

Conviene recordar que la FP es una vía que, junto al Bachillerato, permite culminar con éxito la Educación Secundaria Post obligatoria y avanzar hacia la formación de grado superior o incorporarse al mercado laboral. En los últimos años la FP ha visto ampliadas su oferta en España hasta llegar a más de 170 ciclos formativos que ofrecen una cualificación integral, competitiva, adecuada a los intereses de nuestros jóvenes, cercana a sus futuras necesidades formativas o profesionales y a su efectiva incorporación al mercado laboral.

La característica distintiva de la FP frente al Bachillerato radica, en la Educación Secundaria Post obligatoria, en que la capacitación teórica o académica de los alumnos se complementa, de manera obligatoria, con la necesaria formación práctica de 400 horas en entornos reales de empresas o centros de trabajo.

A partir de la experiencia acumulada por la FP clásica, y sin que ello signifique dejar de lado su desarrollo, se ha puesto en funcionamiento a través de convenios voluntarios entre el sector empresarial, las administraciones educativas y los centros de formación autorizados, la denominada FPD.

A diferencia de la FP clásica, la FPD permite doblar el número de horas de prácticas en los centros de trabajo y entornos empresariales reales; incentivar el compromiso de las empresas en el proceso de selección, formación y evaluación de los alumnos; garantizar su alta en la Seguridad Social y la creación de un régimen especial de becas otorgadas por la propia empresa o centro de trabajo durante los meses de estancia en prácticas, cuya cuantía ronda los 450 euros mensuales. Todo esto con el propósito de atraer a los jóvenes, incentivarles para permanecer en el sistema educativo y facilitar, en la medida de lo posible, su continuidad en la empresa al culminar con éxito el proceso de formación.

La FPD ha pasado de tener 176 centros implicados, 513 empresas y 4.292 alumnos en el curso 2012-2013, a contar con 779 centros, 5.665 empresas y 15.304 alumnos en el actual curso 2015-2016. Y el objetivo propuesto por el Ministerio de Educación es llegar a ofrecer anualmente, con la colaboración de las empresas y de las administraciones autonómicas, hasta 100.000 plazas de FPD

La FP en sus diferentes modalidades, y especialmente la FPD, está llamada a desempeñar una tarea fundamental para afrontar el abandono educativo temprano y el desempleo juvenil.

Es necesario ser conscientes de que, especialmente en las sociedades desarrolladas y con una fuerte implantación de la economía del conocimiento, como la española, un joven entre los 18 y los 24 años que no ha finalizado la Enseñanza Secundaria Post obligatoria (a través del Bachillerato o la FP) y se halla, por tanto, en situación de abandono educativo temprano, tendrá tres veces más probabilidades de encontrarse en condiciones de desempleo y hallarse en un claro riesgo de exclusión social.

Conocedores de que el abandono educativo temprano que afecta al 20%de los jóvenes es una de las causas principales del desempleo juvenil, es necesario seguir fortaleciendo las diferentes modalidades de FP y, en particular, la FPD.

Vale la pena recordar que la empleabilidad de los alumnos que finalizan la Enseñanza Secundaria Postobligatoria a través de la FP se encuentra, en una tendencia creciente y sostenida, 7 puntos por encima de la de los alumnos que lo hacen a través del Bachillerato. Es más, antes de seis meses, el 60% de los alumnos de FP que culmina su Educación Superior se incorporan al mercado laboral y, en varias comunidades autónomas, casi el 100% de los alumnos de FPD lo hace dentro del año siguiente a la terminación de su formación.

Finalmente, conviene destacar que, con un 34% de jóvenes que culminan la Enseñanza Secundaria Postobligatoria a través de la FP en nuestro país, tenemos todavía un interesante camino por recorrer para acercarnos al 49% de la Unión Europea, el 70% de Austria, el 67% de Holanda o el 48% de Alemania, y contribuir a reducir eficazmente el abandono educativo temprano y el desempleo juvenil