Con motivo de la celebración, un año más, de la Feria Internacional del Turismo, merece la pena dedicar unos minutos a este sector, que ha sido un motor económico durante estos pasados momentos de crisis.

En los últimos tiempos hemos asistido a una clara mejoría del sector turístico en España, que por primera vez lidera el ranking mundial correspondiente del Foro Económico Mundial. Con ello, a la par de que se ha alcanzado la cifra máxima de pernoctaciones en hoteles españoles, durante el 2015 hemos asistido al récord en el número de transacciones relacionadas con este sector. Estas operaciones se han llevado a cabo, no solo en Canarias y en Baleares, lugares tradicionalmente vinculados al sector, sino también en las grandes ciudades, con Madrid y Barcelona, a la cabeza.

A este éxito han contribuido muchos y variados factores, entre ellos la consolidación de España como líder mundial en este sector estratégico.

Si atendemos a los estudios y análisis más relevantes, la riqueza cultural e histórica de nuestro país —España es el tercer país a nivel global con un mayor número de lugares declarados patrimonio de la humanidad—, la variedad de la oferta turística, la seguridad y la calidad de las infraestructuras, son elementos que nos permiten ocupar una posición de privilegio que están aprovechando los inversores. Todo ello, maximizado por la lamentable situación de inestabilidad de alguno de los destinos turísticos que hasta hace poco fueron competidores naturales de nuestro país.

En este contexto de crecimiento, las Comunidades Autónomas, entidades territoriales que ostentan la competencia en materia de Turismo, han aprobado leyes y un sinfín de normas reglamentarias que fomentan e incentivan la renovación y el incremento de la calidad de los establecimientos turísticos.

Dos buenas muestras de ello, aunque con distintos enfoques, son Baleares y Canarias. Ambas han puesto el foco en la edificación existente, lo cual resulta además coherente y compatible con la normativa urbanística actual, el Texto Refundido de la Ley de Suelo y Rehabilitación Urbana, aprobado recientemente por el Real Decreto Legislativo 7/2015, de 30 de octubre, que aviva e impulsa la intervención privada en la ciudad consolidada (la citada edificación existente) a través de las denominadas actuaciones de dotación.

En particular, la legislación canaria ha apostado por el impulso de los planes de modernización, mejora e incremento de la calidad turística —los PMMICs— que, con la capacidad de modificar el propio planeamiento urbanístico, permiten la adaptación de los hoteles o, incluso, el aumentado de su edificabilidad, siempre en el marco de la renovación o incremento de categoría.

Por su parte,  Baleares ha optado por un sistema de dispensas y exoneración de limitaciones urbanísticas a determinados establecimientos, que ha quedado algo reducido tras la reciente publicación, el pasado 13 de enero, en el Boletín Oficial de las Islas Baleares, del Decreto ley 1/2016, de 12 de enero, de medidas urgentes en materia urbanística.

 A todo ello coadyuva la paulatina liberalización del sector, que si bien en sus orígenes no fue objeto de especial interés para la Unión Europea, está siéndolo en mayor medida por parte de la Unión, que pretende eliminar trabas administrativas innecesarias que puedan redundar en perjuicio del mismo.

 En definitiva, más allá de la situación política en el momento en el que escribimos estas líneas, en nuestra opinión, existen elementos que permiten afrontar con toda ilusión los próximos años, en los que estamos convencidos que la inversión va a seguir incrementándose al amparo del potencial turístico de nuestro país.